LA PAZ, 20 nov (El Libre Observador) – Las remesas enviadas por bolivianos en el extranjero registraron una caída significativa de $us 100,59 millones entre enero y septiembre de este año, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB).
El ingreso total por este concepto alcanzó $us 948,47 millones, un 9% menos en comparación con los $us 1.049,06 millones enviados durante el mismo periodo en 2023.
El mayor aporte provino de España, con $us 347,88 millones, seguido de Estados Unidos ($us 193,49 millones) y Chile ($us 149,20 millones). Sin embargo, economistas advierten que la caída en las remesas responde a un contexto de incertidumbre global y a las dificultades económicas en los países donde residen los migrantes bolivianos.
Las remesas son una fuente vital para las familias bolivianas, que destinan estos recursos al consumo, ahorro, inversión e inclusión financiera.

No obstante, Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija, explicó que su rol en la economía nacional es limitado en comparación con otros flujos como las exportaciones, la deuda externa y la inversión extranjera directa.
“La baja en las remesas refleja las dificultades económicas que enfrentan los compatriotas en el exterior. Esta caída, además, repercute en el ingreso de divisas al país y en las Reservas Internacionales”, señaló Romero.
Según el especialista, este año será difícil igualar los niveles históricos de 2022 y 2023, cuando las remesas superaron los $us 1.436 millones anuales. Para alcanzar una cifra similar, Bolivia necesitaría recibir $us 488,07 millones en los últimos tres meses del año, un desafío considerable dado que el promedio mensual actual es de apenas $us 105,39 millones.
La caída en las remesas también está vinculada a cambios en los mecanismos utilizados por los migrantes para transferir dinero.

Romero destacó que muchos están optando por alternativas como criptomonedas y plataformas financieras digitales, buscando sortear la conversión a moneda local y obtener mayor valor por sus envíos.
Este fenómeno plantea retos adicionales para el sistema financiero boliviano, que debe adaptarse a nuevas tecnologías y modalidades informales que, aunque útiles para los remitentes, reducen la capacidad del Estado para captar estos flujos como divisas.
Con un contexto internacional marcado por la inflación, incertidumbre laboral y volatilidad financiera, las remesas están siendo golpeadas por múltiples frentes.
Economistas advierten que esta tendencia podría mantenerse si las economías de destino, como España y Estados Unidos, no logran estabilizarse.

