LA PAZ, 21 may (El Libre Observador) – El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia se encuentra en el ojo del huracán político, al tener que decidir sobre la validez del congreso del Movimiento Al Socialismo (MAS) celebrado en El Alto del 3 al 5 de mayo. La decisión final, que se espera para esta semana, podría encender la mecha de una nueva crisis política en el país.
El vocal del TSE, Tahuichi Tahuichi Quispe, ha hecho un llamado a la calma y al respeto a las decisiones del organismo electoral, que ha calificado como «el árbitro» en este proceso. «Que no atenten contra la democracia. Tenemos que cuidar nuestra hermosa democracia», exhortó Quispe a La Razón Radio.

El congreso en cuestión, convocado por la facción arcista del MAS, ligada al ex presidente Evo Morales, ha sido duramente criticado por la otra ala del partido, la evista, que lo considera ilegítimo. De aprobarse el congreso, Grover García, dirigente campesino, asumiría la jefatura nacional del MAS en lugar de Morales.
El TSE se encuentra bajo una fuerte presión por parte de ambas facciones del MAS. El ala arcista exige la validación del congreso, mientras que la evista amenaza con movilizaciones y convulsión social si esto ocurre. Quispe ha lamentado esta situación, calificándola de «fuego cruzado» y «huayqueo» contra el TSE.
«Nos están jaloneando, pero eso no va a afectar en absoluto nuestra decisión técnica», ha advertido el vocal, reiterando la independencia del TSE y su compromiso con la democracia. «Sería una anarquía desconocer las resoluciones del Órgano Electoral», ha subrayado.

Quispe ha asegurado que todas las organizaciones políticas del país, excepto el MAS, acatan las decisiones del TSE. «Solo el MAS apela a otras instancias, como la Justicia», ha criticado.
La decisión final del TSE se espera en los próximos días y podría generar un fuerte impacto en el panorama político boliviano. La validación del congreso arcista podría profundizar la división dentro del MAS y desencadenar nuevas confrontaciones. Por el contrario, su rechazo podría generar un estallido de protestas por parte de los seguidores de Morales.
El TSE se encuentra en una posición delicada, con la responsabilidad de tomar una decisión crucial que podría afectar el futuro de la democracia boliviana. La independencia y la imparcialidad del organismo electoral serán puestas a prueba en las próximas horas.


