LA PAZ, 30 jul (El Libre Observador) – En un acto diplomático y simbólico que reunió a autoridades militares, diplomáticas y legislativas, Bolivia se sumó este miércoles a la conmemoración del 98º aniversario del Ejército Popular de Liberación de China (EPL). La celebración, realizada en la Embajada de China en la ciudad de La Paz, sirvió para resaltar no solo la vigencia histórica de la institución militar china, sino también el rumbo de una cooperación estratégica que —más allá de lo castrense— se proyecta hacia el desarrollo, la estabilidad global y la paz mundial.
En el centro del acto, el comandante general de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general de División Aérea Gerardo Zabala Álvarez, destacó el fortalecimiento de la relación bilateral con China y subrayó el valor compartido de construir una arquitectura internacional más equitativa.
“Las fuerzas armadas hermanas del mundo debemos estar preparadas para actuar con eficiencia, pero siempre recordando que nuestro objetivo final es el desarrollo y la paz mundial”, señaló Zabala.
El evento reunió a figuras clave de la relación bilateral: el embajador chino en Bolivia, Wang Liang; el agregado militar, coronel superior Liu Haitao; el presidente de la Cámara de Diputados, Omar Yujra; viceministros, legisladores, agregados de defensa y representantes de empresas chinas que operan en el país. Fue una ceremonia sobria pero cargada de simbolismo geopolítico.
Desde una perspectiva boliviana, la conmemoración permitió no solo reconocer el papel internacional del EPL como actor estabilizador, sino también reafirmar la importancia del multilateralismo y del respeto a la soberanía de los pueblos.

En palabras del general Zabala, “las Fuerzas Armadas de Bolivia valoran profundamente la cooperación con nuestras instituciones hermanas. Reconocemos con aprecio los lazos de amistad y respeto mutuo que se han ido fortaleciendo con el tiempo entre nuestras fuerzas armadas y el Ejército Popular de Liberación”.
La celebración también coincidió con otros hitos históricos recordados durante el acto: el 80º aniversario de la victoria del pueblo chino en la Guerra de Resistencia contra la agresión japonesa, hecho que marcó el rumbo del orden internacional de la posguerra y la creación de las Naciones Unidas. En este contexto, las autoridades reafirmaron su compromiso con la defensa de los principios fundacionales del derecho internacional y con la memoria colectiva sobre las luchas antifascistas.
“El retorno de Taiwán a China fue parte de los resultados de esa victoria, aunque muchas personas lo desconozcan”, señaló una autoridad diplomática presente. “Recordar la historia es también reflexionar sobre cómo enfrentar los desafíos del presente para lograr una paz mundial duradera, una gobernanza global inclusiva y una prosperidad compartida”.
En los últimos años, Bolivia y China han consolidado una relación de creciente profundidad que incluye infraestructura, cooperación tecnológica, intercambio académico y, en el plano militar, asistencia técnica y formación profesional. En esta línea, el general Zabala enfatizó el rol de los ejércitos en el siglo XXI como actores no solo de defensa, sino de solidaridad y reconstrucción frente a desastres, crisis sanitarias y amenazas ambientales. “En un contexto de amenazas globales, el rol de los ejércitos no solo es garantizar la defensa nacional, sino también contribuir activamente a la paz y el desarrollo sostenibles”, recalcó.
Más allá de los discursos, el evento tuvo un fuerte componente simbólico. Saludos protocolares, intercambio de reconocimientos, y una fotografía oficial sellaron el encuentro en la residencia diplomática. Pero lo central fue el mensaje: que la amistad entre Bolivia y China no se limita al pasado ni al presente, sino que mira hacia un futuro de cooperación estratégica con impacto global.
Bolivia ha manifestado en diversas ocasiones su respaldo a la iniciativa china de la Franja y la Ruta, a la que se incorporó formalmente en 2018. Esta iniciativa se extiende a ámbitos de desarrollo logístico, tecnológico, energético y, como se evidenció en este acto, también de entendimiento y asistencia militar respetuosa.

Para las autoridades bolivianas, el EPL representa no solo una fuerza militar con dimensión histórica, sino un actor internacional que ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades globales. En sus 98 años de existencia, el Ejército Popular de Liberación ha pasado de ser una fuerza revolucionaria a una institución profesional, moderna y con creciente proyección internacional.
El acto concluyó con un compromiso mutuo: seguir fortaleciendo una cooperación integral que incluya intercambios técnicos, formación de oficiales, participación en misiones humanitarias y colaboración científica, todo ello bajo el principio de no injerencia, respeto mutuo y beneficio compartido.
La conmemoración de este aniversario del EPL se transformó así en una reafirmación de principios compartidos: paz, desarrollo, soberanía y cooperación. Un mensaje claro en tiempos de incertidumbre internacional y cambios geoestratégicos, en el que Bolivia y China buscan caminar juntas con una visión común de futuro.

