LA PAZ, 2 sep (El Libre Observador) — La campaña electoral boliviana ingresó este martes en un nuevo capítulo de tensión política tras la denuncia del candidato vicepresidencial del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Edman Lara, quien acusó públicamente al comandante de la Policía Boliviana, Augusto Russo, al postulante presidencial Jorge “Tuto” Quiroga, y a la activista Guadalupe Cárdenas de “conspirar” en su contra y de preparar acciones destinadas a perjudicarlo.
El señalamiento, emitido a través de un video en redes sociales, se produjo sin la presentación de pruebas documentales, aunque Lara insistió en que recibió información de “fuentes policiales” y de “Inteligencia” sobre reuniones entre Russo, Quiroga y Cárdenas.
“Denuncio públicamente que cualquier cosa que le llegue a pasar a mi persona será responsabilidad del general Augusto Russo Sandoval, de Tuto Quiroga y de la señora Guadalupe Cárdenas”, afirmó lara, un crítico del sistema policial, entidad a la que acusó reiteramente de un centro de corrupción.
Lara, capitán retirado de la Policía, aseguró que oficiales en servicio activo le advertieron de encuentros en Santa Cruz entre Russo y Cárdenas, así como de contactos con Quiroga. Añadió que personal de Inteligencia “lo sigue a todos lados” y que incluso una “fuente A-1” le anticipó que existe un plan en su contra. “Están preparando algo en mi contra”, denunció.
Contexto electoral y político
La denuncia se produce en medio de una campaña marcada por acusaciones cruzadas, fragilidad institucional y una creciente desconfianza hacia los órganos de seguridad.
El PDC, que en anteriores elecciones presidenciales había jugado un rol marginal, intenta reposicionarse en un escenario político dominado por la pugna entre el Movimiento al Socialismo (MAS), el bloque de Luis Arce y Andrónico Rodríguez, y las candidaturas opositoras de corte liberal y conservador.
Edman Lara, que saltó de la vida castrense a la política, busca proyectarse como un outsider dispuesto a confrontar tanto al oficialismo como a sectores tradicionales de la oposición. Su denuncia refleja, según analistas locales, el clima de polarización y la inclinación a judicializar y securitizar el debate electoral.

Un trasfondo de desconfianza institucional
El señalamiento a la Policía no es casual. Desde la crisis política de 2019, la institución ha sido acusada de actuar como actor político, ya sea en favor o en contra de gobiernos de turno.
La mención directa al comandante general Russo no solo eleva la tensión en las filas policiales, sino que abre interrogantes sobre la neutralidad de la fuerza en un proceso electoral particularmente sensible.
En el caso de Tuto Quiroga, expresidente (2001-2002), de línea ultraderecha y figura recurrente en la política boliviana, las acusaciones de Lara se enmarcan en la rivalidad histórica entre sectores conservadores y emergentes dentro de la oposición.
Cárdenas, por su parte, es una exdirigente de esposas de policías que ganó notoriedad durante la crisis de 2019 y mantiene vínculos con sectores críticos al MAS y a la propia cúpula policial.
Riesgos y percepciones
Más allá de la veracidad de las denuncias, su difusión amplifica la percepción de que la campaña está marcada por la desconfianza y por la posibilidad de que la seguridad personal de candidatos se convierta en un nuevo eje de debate.
En un país atravesado por la crisis económica, la escasez de divisas y el descontento social por el suministro de combustibles, el discurso de Lara añade un componente de inestabilidad política en un calendario electoral ya cargado de incertidumbre.
En ese marco, la denuncia puede interpretarse como una estrategia para blindarse frente a eventuales ataques políticos o incluso para captar la atención de un electorado cansado de los mismos liderazgos.
Sin embargo, también corre el riesgo de ser percibida como una maniobra de victimización sin sustento, lo que podría debilitar su credibilidad en la recta final de la campaña.


