LA PAZ, 8 ene (El Libre Observador) – En un movimiento estratégico para garantizar la seguridad alimentaria y estabilizar los precios de productos esenciales, el Gobierno boliviano anunció la extensión del arancel cero para la importación de trigo y harina hasta el 31 de agosto de 2025.
La medida, aprobada mediante decreto supremo, busca prevenir desabastecimientos en el mercado interno y reforzar el acceso al «pan de batalla», alimento básico en la dieta nacional.
El presidente Luis Arce destacó la importancia de la decisión en sus redes sociales, subrayando que el decreto responde al mandato constitucional de garantizar una alimentación adecuada para la población. “Hoy en gabinete de ministros aprobamos un decreto supremo que amplía hasta el 31 de agosto de 2025 el plazo del diferimiento a cero del gravamen arancelario para la importación de trigo y harina de trigo”, afirmó.
RESULTADOS TANGIBLES
El ministro de Desarrollo Productivo, Néstor Huanca, detalló que la implementación del arancel cero, vigente desde agosto de 2024, ya permitió la importación de más de 18.000 toneladas de trigo y harina, provenientes de mercados clave como Canadá, Estados Unidos, la Comunidad Andina y el Mercosur. “Se importaron 5.000 toneladas desde Canadá, y otras 10.000 toneladas ya están en frontera listas para ser distribuidas en el mercado nacional”, precisó Huanca.
Además, el ministro destacó que esta extensión beneficia al sector privado, que procesará la harina para mantener el suministro del pan de batalla a precios accesibles, protegiendo a los sectores más vulnerables de la población.

La decisión del Gobierno boliviano se enmarca en un contexto de desafíos globales marcados por fenómenos climáticos adversos y fluctuaciones en las cadenas de suministro internacional. Con esta medida, Bolivia no solo busca mitigar el impacto de estos factores, sino también reforzar su política de soberanía alimentaria establecida en la Constitución Política del Estado (CPE).
“El Ejecutivo refuerza su compromiso de enfrentar los desafíos del sector productivo y proteger a la población ante posibles desabastecimientos”, aseguró Huanca, quien enfatizó que esta política es parte de un plan integral para estabilizar el mercado interno y garantizar la provisión de alimentos esenciales.
La ampliación del arancel cero también crea condiciones favorables para el fortalecimiento del sector productivo nacional. Al facilitar la importación de materia prima a costos reducidos, los procesadores privados pueden operar en un entorno competitivo, asegurando el abastecimiento continuo de harina y otros derivados.
Con esta política, el Gobierno boliviano reafirma su compromiso con la estabilidad económica y alimentaria, priorizando medidas que beneficien tanto a los productores como a los consumidores. La extensión del diferimiento arancelario se posiciona como una herramienta clave para mantener el equilibrio en un panorama económico y climático desafiante.


