LA PAZ, 10 dic (El Libre Observador) — En un escenario de creciente tensión, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, denunció este martes públicamente que intereses políticos están detrás del ocultamiento deliberado de alimentos esenciales como arroz y aceite comestible.
Según el Gobierno, estas acciones no sólo buscan desestabilizar la gestión de Luis Arce, sino también impactar directamente en la seguridad alimentaria de las familias bolivianas.
“Cuando lo político se mezcla con lo económico, empiezan a organizarse para perjudicar la gestión gubernamental. No les importa el estómago del pueblo, les interesa tomar el poder, incluso sacrificando los alimentos básicos”, afirmó Flores durante una conferencia de prensa.

ESPECULACIÓN Y OCULTAMIENTO: UN ARMA ECONÓMICA
El ocultamiento de productos, descubierto durante operativos conjuntos en mercados y almacenes, ha puesto en evidencia una estrategia de especulación que, según el Gobierno, busca generar descontento social.
Flores destacó que, tras normalizar el suministro de arroz con medidas como la importación adicional, ahora el foco se centra en el aceite comestible, cuyo abastecimiento también estaría siendo manipulado.
“Creen que no tenemos datos, pero conocemos perfectamente la producción, demanda y exportaciones del aceite. Esos especuladores no están afectando solo al Gobierno, están dañando al pueblo, y eso no se olvida”, advirtió el ministro.
El impacto de estas maniobras va más allá de lo político. Según datos oficiales, la cadena de comercialización se ha visto alterada, lo que genera fluctuaciones en los precios y afecta la economía familiar. Ante esta situación, el Gobierno implementó medidas como la suspensión temporal de exportaciones de aceite comestible y reforzó el control en los puntos críticos de la distribución.

Además, el Ejecutivo mantiene reuniones frecuentes con empresarios e industriales para buscar soluciones conjuntas. En este marco, el Ministerio de Desarrollo Productivo convocó a un encuentro con las industrias aceiteras para abordar el abastecimiento interno y las exportaciones.
La denuncia del Gobierno llega en un momento de alta sensibilidad social, donde el acceso a alimentos básicos se convierte en un termómetro del descontento ciudadano. Flores hizo un llamado a la reflexión, subrayando que estas tácticas de sabotaje político perjudican directamente al pueblo boliviano, que, según sus palabras, «ha despertado y no perdonará estos atropellos».
Con medidas emergentes y la promesa de garantizar la alimentación, el Gobierno enfrenta el desafío de mantener la estabilidad económica y social en medio de lo que describe como un ataque sistemático a su gestión. En las próximas semanas, los resultados de las negociaciones con el sector industrial y la efectividad de las medidas implementadas serán clave para contener esta crisis alimentaria y política.


