LA PAZ, 13 ene (El Libre Observador) – La emblemática plaza Murillo, epicentro político de Bolivia, fue escenario de un enfrentamiento este lunes entre la Policía y un grupo de sectores sociales afines al expresidente Evo Morales (2006-2019).
La movilización intentó romper el cerco de seguridad cerca de la Vicepresidencia, lo que derivó en una intervención policial con el uso de gas lacrimógeno.
El enfrentamiento se desató alrededor de las 16:00 horas en las inmediaciones de las calles Mercado y Ayacucho. Según testigos, los manifestantes lanzaron piedras y petardos de alta potencia contra los efectivos policiales que resguardaban la zona.
La situación escaló rápidamente, forzando la intervención de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), que dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos.

El coronel Gunther Agudo, comandante departamental de la Policía de La Paz, justificó la acción policial señalando que los manifestantes habían adoptado una actitud “bastante agresiva”.
“Han empezado a lanzar objetos contundentes, petardos contra la integridad física de los servidores públicos policiales”, declaró. Además, aseguró que los efectivos permanecerán desplegados en el centro de la ciudad para garantizar el orden público.
La intervención, sin embargo, no disuadió del todo a los movilizados, quienes anunciaron que mantendrán una vigilia en las inmediaciones de la plaza Murillo.
Entre sus principales demandas están la atención urgente a la crisis económica, la liberación de detenidos de anteriores protestas y el cese de lo que consideran “persecución política”.

El intento de ingreso a la plaza Murillo refleja las crecientes tensiones entre los sectores afines a Morales y el Gobierno de Luis Arce. Las diferencias dentro del Movimiento al Socialismo (MAS) han escalado en los últimos meses, con acusaciones mutuas de traición y divisiones que han debilitado al partido en el poder.
Los sectores movilizados argumentan que sus demandas son urgentes y apuntan a temas clave como la reactivación económica, que consideran estancada, y la revisión de casos judiciales que, según ellos, tienen motivaciones políticas.
La plaza Murillo, conocida como el centro del poder político en Bolivia, ha sido históricamente un punto neurálgico de protestas sociales. Aunque la Policía logró controlar la situación momentáneamente, el ambiente en la zona permanece tenso. Los despliegues policiales y la vigilia de los sectores sociales auguran que el conflicto podría reactivarse en cualquier momento.
La capacidad del Gobierno para manejar este tipo de tensiones será clave no solo para mantener el orden, sino también para reforzar su legitimidad en un momento en el que enfrenta desafíos internos y externos. Sin embargo, mientras no se atiendan las demandas sociales de fondo, la plaza Murillo seguirá siendo un campo de batalla simbólico para los actores políticos y sociales de Bolivia.

