LA PAZ, 25 mar (El Libre Observador) – El camino de la selección de fútbol de Bolivia hacia el Mundial 2026 se ha vuelto cuesta arriba, pero la esperanza sigue viva. Tras el empate sin goles ante Uruguay en el estadio Municipal de El Alto, la Verde se mantiene en la lucha, aunque con un margen de error mínimo.
Ahora, el equipo dirigido por Óscar Villegas encara cuatro partidos decisivos que definirán su destino en las Eliminatorias Sudamericanas.
La primera gran prueba llegará el 4 de junio, cuando Bolivia visite a una Venezuela que también aspira a la clasificación vía repechaje. Cinco días después, el 9 de junio, la Verde regresará a casa para recibir a Chile en un duelo que podría marcar su continuidad en la pelea.
Pero los mayores desafíos llegarán en septiembre. El 9 de ese mes, Bolivia enfrentará a Colombia en Barranquilla, una plaza históricamente difícil, y cerrará su participación el 14 de septiembre en El Alto ante un Brasil que podría llegar clasificado, pero con el mismo rigor competitivo de siempre.

EL MARGEN ES MÍNIMO
Con 14 puntos en la tabla, Bolivia aún tiene posibilidades matemáticas de llegar al Mundial, pero necesitará una cosecha casi perfecta en estas últimas cuatro fechas. Cada partido será una ‘final’ donde la Verde deberá demostrar que puede superar la falta de gol y convertir el dominio en victorias.
El técnico Óscar Villegas, aunque golpeado por el empate contra Uruguay, no pierde la fe. “Si la pelota de Ramiro (Vaca) entraba, estaríamos hablando de otra historia. No debemos bajar la cabeza, hay que seguir trabajando”, afirmó tras el partido sin goles frente a Uruguay.
El estratega también destacó el ingreso de jugadores como Roberto Carlos Fernández, Moisés Paniagua, Lucas Chávez y Carmelo Algarañaz, quienes aportaron dinamismo en el segundo tiempo. Algarañaz, de hecho, tuvo la oportunidad más clara para la victoria, pero no logró empujar un centro preciso de Paniagua.
La falta de contundencia ha sido el talón de Aquiles de la Verde. Bolivia ha mostrado orden, intensidad y buen juego, pero sin efectividad en el último toque. En estas cuatro ‘finales’, esa será fundamental: convertir las oportunidades en goles y sumar la mayor cantidad de puntos posibles.
Con un plantel que ha demostrado compromiso y garra, Bolivia no se rinde. El sueño mundialista sigue latente, aunque ahora depende de cuatro partidos donde la victoria no es una opción, sino una obligación.


