BUENOS AIRES, (ARGENTINA), 25 sep (El Libre Observador) – Argentina ha decidido poner fin anticipadamente al contrato de importación de gas natural boliviano, una medida que, según expertos, responde a la lógica de mercado: Chile ofrece Gas Natural Licuado (GNL) a un precio más competitivo.
Este movimiento deja a Bolivia con un solo cliente importante, Brasil, que adquiere el remanente de su producción a un valor considerablemente menor. La decisión de Buenos Aires marca un giro significativo en las relaciones energéticas regionales, ya que históricamente Bolivia fue un proveedor clave para la Argentina.
De acuerdo con el portal argentino Río Negro, el suministro de gas boliviano se interrumpió antes de lo previsto, incluso con el contrato de importación vigente hasta el 30 de septiembre. El motivo principal detrás de este cese es la inminente reversión del Gasoducto Norte, obra que permitirá a Argentina abastecerse de su propio gas, principalmente proveniente del megayacimiento de Vaca Muerta. Mientras tanto, la estatal Energía Argentina (Enarsa) ya ha comenzado a importar gas desde Chile, beneficiándose de precios más bajos.
El exministro boliviano de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, señala que este movimiento por parte de Argentina era predecible. «Argentina ha tomado sus previsiones para dejar de depender del gas boliviano, especialmente luego de que Bolivia redujo los volúmenes de exportación en los últimos años», afirmó.

Además, agregó que Bolivia ha vivido de las reservas descubiertas hace 25 años y que, en el futuro, podría enfrentar problemas de suministro interno, dado el agotamiento de esas reservas.
Para Bolivia, la pérdida del mercado argentino representa un golpe significativo. Durante años, Argentina no solo fue un comprador clave, sino que también pagó un mejor precio por el gas en comparación con Brasil.
Los datos revelan que los ingresos por exportaciones de gas a Argentina alcanzaron los 2.236 millones de dólares en 2014, pero desde entonces han caído drásticamente, llegando a solo 686 millones de dólares en 2023. Al primer semestre de este año, las ventas a Argentina generaron 260 millones de dólares, una cifra que refleja el impacto de la reducción en los envíos.
La analista en hidrocarburos, Susana Anaya, subraya que, cuando Bolivia contaba con reservas suficientes, el mercado argentino fue fundamental para generar ingresos extraordinarios.

Sin embargo, advierte que la política de precios altos en la última adenda del contrato con Argentina, que fijó el costo del gas en 20 dólares por millón de BTU, pudo haber sido contraproducente. «Enarsa prefiere comprar gas más barato desde Chile, una decisión puramente económica», señaló Anaya, quien también advirtió que Bolivia podría necesitar importar gas de Argentina en el futuro.
El economista Gonzalo Chávez destacó que, aunque Bolivia exportó gas a Argentina durante más de 50 años, la finalización anticipada de este contrato tendrá repercusiones importantes en la macroeconomía boliviana.
«Esta situación no solo implica una pérdida de ingresos por exportaciones, sino que también agravará la escasez de dólares en el país, exacerbando el déficit comercial y fiscal», aseveró.
Con el mercado argentino cerrándose, Bolivia depende cada vez más de Brasil, pero a precios mucho menos favorables. La posición dominante que Bolivia una vez tuvo en el suministro de gas en la región se ha erosionado, lo que podría dejar al país en una situación vulnerable en el futuro energético sudamericano.


