LA PAZ, 23 jun (El Libre Observador) — Bolivia ha entrado oficialmente en una fase de epidemia de sarampión, tras confirmarse 53 casos positivos y más de 350 sospechosos, la mayoría en el departamento oriental de Santa Cruz. La alerta fue confirmada por autoridades sanitarias este lunes, quienes advirtieron que el país no registraba una situación similar desde hace más de medio siglo.
«Tenemos 369 casos sospechosos, de los cuales 320 fueron descartados y 49 resultaron positivos en Santa Cruz», informó el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Jaime Bilbao, de esa región. A los casos en Santa Cruz se suman dos en la ciudad de El Alto, contigua a La Paz, y uno en el departamento de Potosí.
El viceministro de Promoción y Vigilancia Epidemiológica, Max Enríquez, declaró que Bolivia ha ingresado oficialmente en una epidemia de sarampión. Según explicó, el 70 por ciento de los infectados corresponde a personas menores de 19 años, principalmente niños menores de cinco. La mayoría no contaba con vacunas previas.
“Hemos tenido los últimos casos en 2020, y tres más aislados en 2023. Hoy hablamos de una situación epidémica real. El virus se está propagando rápidamente en comunidades con baja cobertura vacunal”, señaló Enríquez ante los medios.

El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, puede llegar a propagarse de una persona infectada a otras 18, lo que lo convierte en uno de los virus más transmisibles conocidos. Las autoridades sanitarias advierten que, sin una intervención inmediata, el brote podría escalar a niveles más críticos, especialmente en zonas rurales con acceso limitado a servicios médicos.
El Gobierno ha dispuesto una alerta epidemiológica nacional. La medida incluye vigilancia activa en los nueve departamentos del país, control sanitario en puntos fronterizos y el despliegue de brigadas móviles para acelerar la vacunación. Según el Ministerio de Salud, actualmente hay disponibles 500.000 dosis de vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola) en todo el territorio.
“Estamos pagando el precio de la baja cobertura vacunal. Al menos el 30 por ciento de los niños no ha recibido ninguna dosis contra el sarampión. Esa acumulación de susceptibles nos pone en riesgo”, advirtió Enríquez, quien también anunció una campaña intensiva en centros educativos y comunidades periurbanas.

El resurgimiento del sarampión en Bolivia no solo refleja una brecha en la cobertura de inmunización, sino también los efectos colaterales de la pandemia de COVID-19. La interrupción de programas preventivos, la desinformación sobre vacunas y la falta de seguimiento en los esquemas de inmunización han sido señalados como factores clave que debilitaron la respuesta sanitaria.
Lejos de ser una enfermedad benigna, el sarampión puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis y, en algunos casos, la muerte, especialmente en niños con desnutrición o sistemas inmunológicos comprometidos.
La situación ha generado preocupación entre profesionales de salud pública y organismos internacionales. Si no se controla con rapidez, el brote podría extenderse más allá de las fronteras nacionales, en un momento en que varios países de la región también reportan retrocesos en sus coberturas vacunales.
El Ministerio de Salud exhortó a la población a acudir a los centros de salud y completar los esquemas de inmunización infantil. «El sarampión es prevenible. Pero si no actuamos ahora, podríamos enfrentar consecuencias graves», concluyó Enríquez.


