LA PAZ, 22 sep (El Libre Observador) — La escena es cada vez más común en Bolivia: jóvenes emprendedores que, desde su celular, constituyen una empresa en cuestión de horas, sin necesidad de trámites presenciales ni de interminables filas en oficinas públicas.
En menos de 24 horas reciben su matrícula de comercio y con ella, la posibilidad de acceder a créditos, participar en licitaciones o exportar sus productos. Ese salto tecnológico explica en buena medida el récord alcanzado en agosto de 2025: 394.658 empresas registradas en el país, según datos del Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (Seprec).
El fenómeno es reciente. Hasta 2005, la base empresarial apenas superaba las 64.000 firmas. Dos décadas después, la cifra se ha multiplicado por seis, reflejando un cambio en la estructura productiva y una apuesta creciente por la formalización.
“El Seprec tiene tres años y cinco meses en funcionamiento, con un sistema virtual robusto. Desde su inicio se crearon 59.230 empresas, lo que muestra que los bolivianos están invirtiendo y apostando por el país”, explicó a medios estatales el director de la entidad, Álvaro Sepúlveda.
Una radiografía del nuevo empresariado
El 79 % de las compañías registradas son unipersonales, es decir, emprendimientos individuales, muchas veces familiares, que nacen en sectores como la confección textil, la elaboración de alimentos o el transporte. Un 20 % corresponde a sociedades de responsabilidad limitada y apenas un 1,5 % a sociedades anónimas, el modelo más cercano a la gran empresa.
La manufactura es el rubro con mayor dinamismo: de 37.140 unidades productivas en 2021 pasó a 40.845 en 2025. El auge se explica por un doble estímulo: la sustitución de importaciones promovida por el Gobierno y la aparición de un consumidor nacional más proclive a valorar lo “Hecho en Bolivia”.

La revolución digital
Hasta hace pocos años, registrar una empresa en Bolivia implicaba costos altos, papeleo engorroso y viajes a las capitales departamentales. Hoy, gracias a la digitalización, ese trámite se realiza en línea por la mitad del costo: 130 bolivianos (unos 19 dólares) para una firma unipersonal. “Estamos contribuyendo al Tesoro General de la Nación y fortaleciendo la institucionalidad pública, con servicios más accesibles y seguros para los emprendedores”, subrayó Sepúlveda.
El giro estatal es clave. El registro de comercio, que hasta 2021 estaba bajo administración privada, recaudó en tres años y medio 205 millones de bolivianos (29 millones de dólares), de los cuales el 50 % fue transferido directamente al Tesoro para financiar proyectos sociales y de preinversión.
El motor de los créditos productivos
La digitalización no camina sola. Otro de los pilares es el crédito Sí Bolivia, lanzado en 2021 con una tasa del 0,5 % anual, la más baja en la historia de la banca nacional. En menos de cinco años desembolsó 1.978 millones de bolivianos en 15.019 operaciones, destinados principalmente a micro, pequeñas y medianas empresas de sectores como la metalmecánica, la agroindustria o la producción de cuero y textiles.
El aplicativo Consume lo Nuestro se convirtió en otra herramienta inesperada de política industrial: permitió transacciones por 782 millones de bolivianos, beneficiando a más de 1.500 unidades productivas. Junto a ello, el sello Hecho en Bolivia certificó 28.619 productos nacionales, requisito para participar en licitaciones públicas y competir en igualdad de condiciones.
Un cambio estructural
Los analistas señalan que detrás de las cifras hay una transformación más profunda: la emergencia de un empresariado pequeño, disperso territorialmente y cada vez más conectado a plataformas digitales. Ese tejido, sin embargo, sigue frágil. La mayoría de las firmas unipersonales carece de capital suficiente para resistir crisis prolongadas y dependen de políticas públicas para acceder a mercados.
Con todo, la expansión es significativa. El turismo, la manufactura y la construcción lideran la lista de rubros que se abren paso en el registro oficial, y el Estado celebra la formalización como un triunfo. “Hoy una empresa unipersonal se puede constituir desde el celular en menos de 24 horas”, repite Sepúlveda, como prueba de que la burocracia boliviana también puede reinventarse.


