LA PAZ, 21 oct (El Libre Observador) — Apenas unas horas después de confirmarse su victoria en la segunda vuelta, Rodrigo Paz Pereira empezó a recibir un aluvión de mensajes desde distintas capitales del mundo. Presidentes, cancillerías y organismos internacionales se apresuraron a felicitar al mandatario electo de Bolivia, al que muchos ven como el rostro de una nueva etapa política para el país sudamericano.
Desde Beijing hasta Washington, pasando por Buenos Aires, Santiago, Asunción y Bruselas, las reacciones coincidieron en dos ejes: el reconocimiento al proceso electoral y la disposición a tender puentes con la futura administración. La comunidad internacional parece mirar a Paz con una mezcla de expectativa y alivio, tras años de crispación política interna y tensiones diplomáticas acumuladas.

Entre Washington y la diplomacia paciente de Beijing
China fue una de las primeras potencias en pronunciarse. En una rueda de prensa rutinaria, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, felicitó al presidente electo y recordó que este año se cumplen cuatro décadas de relaciones diplomáticas entre ambos países.
“China cree que, bajo el liderazgo del presidente Paz, Bolivia seguirá alcanzando nuevos logros en su construcción nacional”, señaló Guo, al subrayar que Bolivia es un socio estratégico en la región.
En Washington, el secretario de Estado Marco Rubio —nombrado recientemente como parte del gabinete del nuevo gobierno republicano— también envió un mensaje directo: “Estados Unidos está dispuesto a colaborar con Bolivia en prioridades compartidas, como la inversión, la seguridad regional y la lucha contra el crimen transnacional”.
El gesto fue leído como una señal de apertura hacia una etapa de diálogo pragmático con La Paz, tras años de desencuentros ideológicos.

América Latina, entre la cercanía y el pragmatismo
Los saludos también llegaron desde el vecindario inmediato. El argentino Javier Milei habló de un “día histórico para Bolivia”, mientras el chileno Gabriel Boric reafirmó su “compromiso con una agenda constructiva” entre ambos países.
En Asunción, la Presidencia paraguaya expresó su voluntad de “fortalecer aún más las relaciones bilaterales”, mientras que el presidente uruguayo Yamandú Orsi contó que conversó por teléfono con Paz para desearle “un futuro con esperanza”.
En conjunto, las felicitaciones dibujan un mapa regional donde la moderación y la cooperación vuelven a tener peso. La victoria del centrista Paz Pereira parece haber generado consenso en torno a la idea de estabilidad y diálogo, valores escasos en los últimos ciclos políticos bolivianos.
Organismos internacionales apuestan por la estabilidad
Las instituciones multilaterales también movieron ficha. La Unión Europea, a través de la jefa de su diplomacia, Kaja Kallas, felicitó al presidente electo y destacó su confianza en el compromiso democrático del país andino.
“La UE celebra las elecciones ordenadas y pacíficas celebradas en Bolivia y reafirma su voluntad de trabajar por la democracia y el Estado de derecho”, indicó el comunicado.
El Banco Mundial y la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe reiteraron su disposición a acompañar la nueva agenda de desarrollo del país.
En tanto, la OEA —frecuente observadora de los procesos bolivianos— elogió la “segunda vuelta ejemplar” y ofreció su apoyo a las nuevas autoridades “en pro de la paz y la prosperidad del país y del hemisferio”.

Una victoria que despierta expectativas
Rodrigo Paz Pereira asumirá la presidencia de Bolivia el 8 de noviembre con un desafío doble: reconstruir la confianza interna y mantener el respaldo externo. Su discurso moderado y su insistencia en el “respeto, la unidad y la reconciliación” parecen haber encontrado eco más allá de las fronteras.
“El nuevo gobierno despierta esperanzas de equilibrio político y apertura económica”, comentó un diplomático europeo en La Paz. “El tono conciliador de Paz puede marcar el fin de una década de confrontación en Bolivia.”
La ola de felicitaciones internacionales no solo refleja cortesía diplomática. Marca el inicio de un ciclo en el que Bolivia vuelve a ocupar un lugar central en el tablero sudamericano, y donde el liderazgo de Rodrigo Paz será puesto a prueba entre las urgencias económicas internas y la expectativa de una comunidad internacional que, por ahora, le da la bienvenida con los brazos abiertos.

