LA PAZ, 5 ene (El Libre Observador) – Ante la falta de respuestas del Gobierno a sus demandas, la Central Obrera Boliviana (COB) anunció un bloqueo nacional de carreteras a partir de la medianoche del martes, una medida que amenaza con paralizar el país y agravar la ya delicada coyuntura económica y social en Bolivia.
El anuncio fue realizado por el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, en una conferencia de prensa tras dejar una propuesta de anulación del Decreto 5503, ser gasificados y un cabildo nacional celebrado en la Ceja de El Alto.
Según explicó el dirigente, la decisión fue adoptada de manera orgánica por representantes de los nueve departamentos de Bolivia, luego de que el Ejecutivo rechazara el pedido central del movimiento obrero: la abrogación del Decreto Supremo 5503, que elimina la subvención a los combustibles y contempla otras medidas económicas.
“El cabildo nos ha dado la línea que debe seguir el pueblo boliviano”, afirmó Argollo, al anunciar que un instructivo oficial ordenará el inicio del bloqueo desde las 00:00 del martes. “Si no hay una respuesta favorable del Gobierno a nuestro pedido único, reivindicativo y sin tinte político, se ingresa al bloqueo nacional de caminos”, remarcó.

La determinación se produjo tras una jornada marcada por la tensión en La Paz. Horas antes, una comisión de la COB participó en un diálogo convocado por el Gobierno, del que se retiró al considerar que no existían señales de retroceso sobre el decreto cuestionado. Los sindicalistas dejaron un documento con las resoluciones del cabildo y advirtieron que quedaban a la espera de una convocatoria oficial para abrogar la norma y redactar un nuevo decreto.
Según Argollo, la propuesta de la COB plantea sustituir el DS 5503 por una norma que aborde de manera separada la política de subvención a los hidrocarburos, el incremento salarial y la implementación de tres bonos sociales, mientras que otros temas deberían ser tratados en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
La escalada del conflicto se produjo un día después de que la Policía reprimiera con gases lacrimógenos a la multitudinaria marcha de trabajadores, campesinos y organizaciones sociales que intentó ingresar al centro político de La Paz. Los enfrentamientos se registraron a pocas cuadras de la Plaza Murillo, donde se encuentran las sedes del Ejecutivo y del Legislativo, tras el intento de los manifestantes de romper los cordones de seguridad.
De acuerdo con el informe policial, algunos marchistas utilizaron petardos y explosivos de manera indiscriminada al intentar franquear uno de los puntos de control, lo que derivó en la intervención de las fuerzas del orden. La COB rechazó la represión y reiteró que las decisiones futuras serán definidas por sus bases.
La caravana sindical había llegado a La Paz tras una marcha de varios días desde Calamarca, a unos 60 kilómetros de la sede de Gobierno, y antes de descender al centro paceño celebró un cabildo en El Alto, donde ya se había aprobado la radicalización de las medidas de presión, incluido el bloqueo indefinido de carreteras.
Desde el Ejecutivo, el presidente Rodrigo Paz defendió el paquete económico y descartó dar marcha atrás, al considerar que las medidas son necesarias para enfrentar la crisis.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, insistió en la apertura al diálogo, aunque subrayó que cualquier modificación debe darse “a través de un diálogo responsable” y dentro del marco institucional.
Con el anuncio del bloqueo nacional, Bolivia se encamina ahora a un escenario de alta conflictividad social, en el que el pulso entre el Gobierno y el movimiento obrero podría derivar en una paralización del transporte, el comercio y el abastecimiento en varias regiones del país.


