LA PAZ, 7 ene (El Libre Observador) – Bolivia cerró los primeros 11 meses de 2024 con un déficit comercial de $us 593 millones, informó este martes el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) basado en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El descenso de las exportaciones en un 19% y la contracción de las importaciones en un 16% explican el desequilibrio en la balanza comercial. Gary Rodríguez, gerente general del IBCE, atribuye estos resultados a múltiples factores que afectaron el desempeño económico nacional, incluyendo conflictos sociales, falta de combustible y fenómenos climáticos adversos.
“Las ventas externas de Bolivia disminuyeron en $us 1.923 millones entre enero y noviembre de 2024”, detalló Rodríguez. Entre los sectores más golpeados, destacó la producción de soya, que registró una caída de ingresos de más de $us 600 millones debido a la sequía, que afectó significativamente la capacidad productiva del país.
Además, el panorama estuvo marcado por bloqueos y avasallamientos, que limitaron las actividades productivas y el cumplimiento de compromisos comerciales internacionales. Estos problemas internos coincidieron con una coyuntura global desafiante, en la que los principales socios comerciales de Bolivia –China, Brasil, Argentina, Perú y Estados Unidos– también experimentaron variaciones en su demanda.

El déficit comercial evidencia las dificultades de Bolivia para sostener un equilibrio en su balanza comercial. La caída en las exportaciones afecta directamente a la disponibilidad de divisas en el país, agravando la crisis de acceso al dólar que marcó el 2024. Mientras tanto, aunque las importaciones también disminuyeron, siguen representando una presión significativa sobre las reservas internacionales.
Rodríguez enfatizó que la superación de esta situación requiere un enfoque integral. «Es necesario fortalecer el aparato productivo, garantizar la estabilidad en las cadenas de suministro y priorizar políticas climáticas que permitan mitigar los impactos en sectores clave como la agricultura», señaló.
Con el inicio de 2025, el Gobierno enfrenta el reto de revertir esta tendencia negativa en un contexto donde las condiciones climáticas y sociales seguirán siendo determinantes para la economía boliviana.


