LA PAZ, 6 nov (El Libre Observador) — El presidente boliviano, Luis Arce, fue expulsado este jueves del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido que lo llevó al poder en 2020, a solo 48 horas de entregar el mando al mandatario electo Rodrigo Paz Pereira.
El presidente del MAS, Grover García, declaró a los periodistas que la cúpula partidaria lo acusó de haber conducido al país a una crisis económica y de haber incurrido en presuntos actos de corrupción.
“Hoy emitimos una resolución en la cual se expresa claramente la expulsión del señor Luis Arce Catacora de ser militante del instrumento político MAS-IPSP”, declaró.
La decisión añade tensión al final de gestión de Arce, marcada por escasez de combustibles, un mercado paralelo del dólar en alza y fuertes fricciones internas entre el ala tradicional liderada por Evo Morales y la corriente tecnocrática que intentó sostener al Presidente desde la Casa Grande del Pueblo.
La expulsión se produce tras la peor performance electoral del MAS: apenas 3,17 por ciento en la primera vuelta, en una elección en la que el partido oficialista llegó dividido y sin la participación de Morales, que nunca antes había perdido una contienda nacional.

García aseguró que Arce ignoró reiteradas propuestas para mitigar la crisis y generó “perjuicio total” para la población, lo que —señaló— se reflejó en la caída electoral del partido. Añadió además la existencia de un presunto desvío de recursos partidarios que no habría sido regularizado. El MAS anunció que pedirá al Ministerio Público investigar todas estas denuncias.
Sin mencionar nombres, la dirigencia atribuyó también responsabilidades a ministros de Arce, a quienes acusa de no haber logrado estabilizar la economía ni los precios básicos. Además, mencionó “traición” a candidatos del partido en las últimas elecciones, sin precisar los casos.
La Casa Grande del Pueblo, sede de operaciones de la Presidencia, evitó responder de inmediato. Arce, que el sábado deberá entregar el bastón de mando, no se pronunció tras esta nueva ofensiva de la estructura partidaria que lo expulsó.
La ruptura se produce en un momento definitorio: Bolivia abre un nuevo ciclo político con Paz, mientras el MAS deja el gobierno dividido y con la mayor crisis interna de sus dos décadas de hegemonía.

