LA PAZ, 10 nov (El Libre Observador) — El Gobierno boliviano abrió este lunes formalmente el debate más sensible de su agenda económica de corto plazo: desmontar la subvención a los combustibles que mantiene congelados los precios internos desde hace más de dos décadas.
El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli, recién posesionado por el presidente Rodrigo Paz, reconoció que revertir este esquema no será una operación simple ni inmediata, aunque recalcó que el proceso técnico no se extenderá “por tiempo indefinido”.
“El levantamiento del subsidio no es una tarea fácil, pero el desafío es hacerlo de forma coordinada y revisando todos los componentes de la cadena de valor”, afirmó en conferencia de prensa. El anuncio se hizo tras la posesión de Margot Ayala como nueva directora de la estatal Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), responsable de regular y fiscalizar toda la cadena de hidrocarburos del país.
Medinacelli explicó que la discusión interna obligará a revisar incluso la arquitectura legal vigente de formación de precios. Recordó que el esquema actual está sostenido en dos decretos de la década de 1990 —24914 de 1997 y 25530 de 1999— y que luego fue modificado por “decenas de ajustes parciales” que fragmentaron el sistema. “No sería descabellado pensar que existen más de 100 decretos supremos que modificaron el reglamento de precios”, sostuvo el ministro.
Bolivia mantiene congelados los precios internos en 3,72 bolivianos (0,53 dólares) por litro de diésel y 3,74 bolivianos (0,54 dólares) por litro de gasolina especial. La diferencia con la cotización internacional es absorbida por el Tesoro: solo hasta octubre, la administración saliente de Luis Arce destinó 14.000 millones de bolivianos (unos 2.011 millones de dólares) a subsidios para carburantes, lo que equivale al 92 por ciento de la asignación anual para ese rubro.

La nueva administración asume en medio de episodios de desabastecimiento y con una producción de gas natural en caída sostenida, lo que a su vez obliga a importaciones crecientes de combustibles. Medinacelli informó que ingresaron 200 cisternas el domingo y que el objetivo operativo inmediato es estabilizar una media diaria de 400 cisternas. Dijo que el “eje central” del país (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) podría normalizar su abastecimiento “esta misma semana”, mientras que las regiones periféricas —sobre todo amazónicas y chaqueñas— requerirán al menos una semana más.
“Hay que tener paciencia. Para que la normalización sea sostenible necesitamos ajustar todos los componentes del mercado”, insistió.
Economista de la Universidad Católica Boliviana, Medinacelli ya ocupó el cargo en 2005 y trabajó en la Organización Latinoamericana de Energía (Olade). Ahora vuelve con un mandato más amplio: recomponer la seguridad energética de un país que encara simultáneamente crisis de oferta, presión fiscal y una estructura de precios que el propio Gobierno admite que ya no es defendible sin una reforma integral.


