LA PAZ, 10 nov (El Libre Observador) — A sólo dos días de asumir el poder, el vicepresidente boliviano Edmand Lara expuso en público las primeras tensiones internas con el presidente Rodrigo Paz Pereira. En un mensaje difundido este lunes en redes sociales, denunció que el mandatario insinuó que las reuniones de gabinete podrían realizarse sin su presencia, pese a que la Constitución Política del Estado le otorga la facultad de participar en esas sesiones.
Según el vicepresidente, el episodio se produjo el domingo, tras la posesión de los ministros. Allí —relató— Paz le habría planteado que la primera reunión se realizaría únicamente con los ministros y que podría enfocarse en la Vicepresidencia, insinuando que su participación en futuros gabinetes no sería indispensable.
Lara aseguró que no aceptará esa exclusión y que exigirá participar en cada encuentro. “No voy a permitir que me anulen”, afirmó.
Además, Lara salió en defensa de su exabogado y actual ministro de Justicia, Freddy Alejandro Vidovic Falch, después de que circularan versiones en redes sobre una supuesta sentencia judicial vinculada al caso Belaunde.
Presentó un certificado de antecedentes para desmentir esas aseveraciones y afirmó que Vidovic no tiene procesos pendientes. “Pongo las manos al fuego por él”, dijo el vicepresidente, quien reveló que fue él quien lo propuso como ministro.

Lara también denunció presiones para destituir a Vidovic y apuntó a supuestos “grupos de poder” interesados en controlar el Ministerio de Justicia para influir en el sistema judicial. Nombró al abogado Martín Camacho —defensor del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho— como una de las figuras detrás de esas maniobras.
La CPE establece expresamente que es atribución del vicepresidente participar en las sesiones del Consejo de Ministros y coadyuvar en la dirección de la política general del Gobierno.
El despliegue público de estas divergencias, a tan pocos días del inicio de la gestión, abre cuestionamientos sobre la cohesión política del binomio Paz–Lara y la estabilidad interna del nuevo gabinete, que aún enfrenta desafíos urgentes de gestión y adaptación institucional.

