LA PAZ, 17 nov (El Libre Observador) — En su primera señal de respaldo al nuevo rumbo económico del gobierno boliviano, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aprobó este lunes un préstamo de 550 millones de dólares destinado a reforzar la estabilidad macroeconómica y apuntalar un ciclo de reformas largamente postergadas.
La decisión llega en un momento en que el país enfrenta tensiones fiscales, menor disponibilidad de divisas y la urgencia de recuperar el dinamismo productivo.
El crédito, avalado en una sesión extraordinaria del Directorio de CAF, constituye la primera operación concreta del Programa de Apoyo para la Recuperación Económica (Parec). El plan había sido presentado semanas atrás por el presidente ejecutivo del organismo, Sergio Díaz-Granados, al presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el poder con la promesa de corregir desequilibrios estructurales y reconstruir la confianza de los mercados.
Díaz-Granados describió a Bolivia como un “socio estratégico de primer orden” y recordó que es uno de los países miembros fundadores de la entidad. En su mensaje, subrayó que el apoyo busca convertir la transición económica en una oportunidad para modernizar las estructuras productivas. “Queremos acompañar al nuevo gobierno en la transformación de los desafíos estructurales en oportunidades de crecimiento sostenible”, afirmó.

El préstamo tiene carácter inmediato y está orientado a aliviar presiones fiscales y a garantizar liquidez en el corto plazo, un gesto que convierte a CAF en el primer organismo multilateral en articular un plan concreto de apoyo en esta nueva etapa política. Con él, la institución confía en generar certidumbre para la puesta en marcha de las reformas económicas que el Ejecutivo considera indispensables para reactivar la economía.
Este desembolso se inscribe en un paquete mayor: CAF proyecta canalizar hasta 3.100 millones de dólares en cinco años, en iniciativas que deberán ser aprobadas progresivamente por su Directorio. Los recursos se organizan en torno a cuatro pilares: estabilidad macroeconómica, integración regional, bienestar e inclusión social —con perspectiva de género—, y sostenibilidad ambiental y acción climática.
La aprobación del préstamo se produce en una coyuntura marcada por la desaceleración regional y la necesidad de recuperar espacios fiscales para reimpulsar la inversión pública. Para La Paz, el crédito no solo tiene un impacto financiero inmediato, sino también un valor político: establece un puente de cooperación reforzado con un organismo multilateral que ha sido clave en la agenda de infraestructura, energía y cohesión territorial de Bolivia en los últimos años.
Mientras el gobierno afina su programa económico, la asistencia de CAF se perfila como un respaldo decisivo para el arranque de una administración que promete reformas profundas en un país que arrastra desequilibrios y expectativas crecientes.

