LA PAZ, 17 nov (El Libre Observador) — Luis Arce Catacora regresó a un territorio conocido como son las aulas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), en La Paz. Nueve días después de dejar la Presidencia, el economista volvió a marcar tarjeta en la Carrera de Economía, el mismo ritual que cumplía —según él— incluso mientras ocupaba el despacho de la Casa Grande del Pueblo.
Ese retorno, más simbólico que académico, lo encontró en medio de preguntas sobre el estado de crisis en que dejó al país y las denuncias de un presunto robo de 15.000 millones de dólares.
El video difundido en las redes sociales muestra a un Arce vestido con sobriedad, caminando entre estudiantes dispersos, marcando el biométrico, mientras un pequeño grupo lo mira con curiosidad más que con fervor.
La escena rompe con el protocolo presidencial y lo devuelve a un terreno donde, al menos por ahora, controla el guion: la docencia. “Yo no dejé de dar clases durante todo el periodo que fui presidente. Por eso, es normal para mí volver a dar clases ahora”, afirmó con una mezcla de serenidad y defensa política.
Pero el retorno académico no lo libró de la sombra que lo persigue desde antes de su salida del poder que es la crisis económica que marcó su último año de gestión.
Arce, que construyó su capital político sobre la imagen de “arquitecto del milagro económico” del MAS, enfrentó críticas crecientes por la falta de dólares, la caída de reservas y los conflictos legislativos que paralizaron financiamientos claves.
El expresidente rechaza toda responsabilidad técnica y apunta a un origen estrictamente político. Insiste en que la crisis no nació en los despachos del Ministerio de Economía, sino en la Asamblea Legislativa, un terreno donde su fuerza política dejó de tener control por diferencia con el expresidente Evo Morales, ambos pretendían el dominio del MAS y ser candidatos a la presidencia, que al final ninguno lo fue.
“Tuvieron la voluntad de boicotear y sabotear una gestión de Gobierno que estaba mirando hacia adelante”, dijo, acusando tanto a la facción “evista” de su propio partido como a la oposición de haber construido un cerco para debilitarlo.

Arce sostiene que la antesala de la crisis fue el bloqueo sistemático de créditos externos y normas fiscales esenciales. Y recuerda que, paradójicamente, en los últimos días de su mandato —cuando ya se sabía fuera del poder— la Asamblea aprobó en rápida sucesión la mayoría de los créditos que había negado durante dos años.
“Si se hubieran aprobado los paquetes de créditos en su momento, no hubiésemos tenido ningún problema económico”, dijo, en un intento de reivindicar su legado.
En su defensa vuelve al inicio de su gestión cuando el país enfrentaba una severa crisis por a la pandemia del COVID-19. Arce asegura que recibió una economía “postrada” y que su gobierno logró reactivarla hasta alcanzar un crecimiento superior al 6% en 2022, antes de que las tensiones políticas invadieran la estabilidad económica.
Ese argumento —reiterado en varios foros y entrevistas— se ha convertido en uno de los pilares con los que intenta reconstruir su relato desde fuera de la Casa Grande del Pueblo.
El expresidente también se refirió al nuevo gobierno de Rodrigo Paz, al que considera en una posición “óptima” debido a su control simultáneo del Ejecutivo y el Legislativo. En su lectura, esa alineación de fuerzas de derecha evitará los bloqueos que, asegura, condicionaron su gestión.
Mientras tanto, Arce vuelve a caminar por los corredores de la UMSA, donde comenzó su carrera académica hace décadas. Allí, entre pizarras, pupitres y un puñado de alumnos dispersos, el exmandatario intenta concederse una pausa en medio de la tormenta política, reconstruyendo desde las aulas una narrativa que lo reivindique y que, al menos por ahora, encuentra en la universidad un refugio temporal.


