LA PAZ, 19 nov (El Libre Observador) — El mapa político boliviano volvió a tensarse este miércoles tras la denuncia pública de un grupo de legisladores afines al vicepresidente Edmand Lara, quienes acusan al Gobierno de Rodrigo Paz de dar un “golpe a la Vicepresidencia” mediante la creación de un nuevo Viceministerio de Coordinación Legislativa.
La medida, establecida en el Decreto 5488, otorgaría a la nueva instancia funciones que tradicionalmente corresponden a la Vicepresidencia en su rol de enlace con la Asamblea Legislativa, un cambio que los parlamentarios consideran inconstitucional.
“Es un golpe a la Vicepresidencia”, afirmó el diputado orureño Juan Pablo Quispe, argumentando que el decreto deja al vicepresidente “fuera de sus funciones” y vulnera la Carta Magna.
La senadora Judith García reforzó esa postura al advertir que el país “no quiere paralelos” institucionales ni una réplica de los episodios de crisis política que Bolivia arrastró durante la última década: “No queremos golpe de Estado; pareciera que fuera un golpe de Estado al Vicepresidente”.
El Viceministerio de Coordinación Legislativa, actualmente bajo la dirección de Wilson Santamaría, ha adquirido un perfil activo en la Asamblea en las últimas semanas, un movimiento que, según los “laristas”, confirma la duplicidad de atribuciones. La bancada pidió al presidente Paz que “reflexione” y dé marcha atrás en la medida para evitar un conflicto de competencias entre el Ejecutivo y la Vicepresidencia.
El diputado Freddy Villalobos cuestionó directamente el equilibrio de poderes: “¿Dónde queda la independencia cuando se genera un vicepresidente paralelo?”, señaló. Además, recordó que el mandato constitucional recae en un binomio electo y no en autoridades designadas.
“Hermano Rodrigo, reflexione por favor. No cometamos injerencia política dentro del Legislativo. No cometamos los errores del masismo”, agregó en un mensaje que revela el malestar creciente dentro de un bloque que inicialmente apoyó el proyecto político de Paz.

Asimismo de la controversia institucional, los “laristas” expresaron una profunda decepción con el rumbo del Gobierno. Consideran que el gabinete incorpora figuras vinculadas a la “vieja política”, contradiciendo —según ellos— las promesas del presidente de abrir espacios a nuevos liderazgos.
“¿Acaso no existe gente profesional, idónea, proba, entre los aymaras y los quechuas, entre el occidente y el oriente?”, preguntó Quispe, cuestionando el peso que tendrían sectores tradicionales en la toma de decisiones del Ejecutivo.
El episodio revela una fractura interna en el oficialismo emergente y anticipa un escenario legislativo más complejo para el presidente Paz, que enfrenta sus primeras semanas en el poder bajo un clima de escrutinio y desconfianza.
La disputa por el nuevo viceministerio promete abrir un debate mayor sobre la distribución de funciones en el Ejecutivo y sobre el rol político que la Vicepresidencia debe desempeñar en la nueva etapa institucional del país.

