LA PAZ, 16 dic (El Libre Observador) — La llegada silenciosa de un virus global volvió a colocar a Bolivia en estado de alerta sanitaria. Las autoridades de salud investigan los primeros casos sospechosos de influenza A H3N2 subclado K, una variante altamente transmisible que ya circula en Europa y Estados Unidos y que ahora irrumpe en la región de Sudamérica, impulsada por el flujo internacional de viajeros.
El foco inicial se encendió en Santa Cruz, la mayor región económica del país, tras la muerte de una mujer de 26 años que había arribado desde Japón. Aunque el diagnóstico definitivo sobre la variante K aún está en estudio, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) declaró la alerta naranja, un nivel que activa planes de contingencia y obliga a reforzar hospitales, vigilancia epidemiológica y personal médico.
“Tenemos un caso sospechoso de la variante K de la AH3N2; todavía no está confirmado”, explicó el director del Sedes cruceño, Julio César Koca.
La decisión se produce en un contexto regional sensible. Apenas dos días antes, Perú había decretado una alerta epidemiológica nacional ante el riesgo de ingreso del mismo subtipo, mientras México y otros países de la región siguen de cerca su expansión. La sospecha de que el virus haya llegado a Bolivia por vía aérea subraya la fragilidad de las fronteras sanitarias en un mundo interconectado.
En Cochabamba, el segundo departamento en vigilancia, las autoridades monitorean a una familia de seis personas que dio positivo a influenza A H3N2 tras ingresar al país desde Estados Unidos.

Los pacientes permanecen aislados en su domicilio y se aguardan los resultados de laboratorio que determinen si se trata del subclado K. Según el Sedes local, solo una mujer cumple por ahora con los criterios clínicos de sospecha específica, aunque todos los casos continúan bajo observación médica.
El subtipo K, conocido popularmente como “supergripa”, no se ha asociado hasta ahora con una mayor letalidad, pero sí con una capacidad de transmisión superior a la de otras variantes estacionales. Esa característica preocupa a las autoridades, sobre todo en plena temporada de lluvias y descenso de temperaturas, cuando aumentan las infecciones respiratorias.
Ante este escenario, el Ministerio de Salud y los gobiernos regionales anunciaron el refuerzo de la vacunación contra la influenza y la creación de centros centinela para detectar y atender de forma temprana posibles nuevos casos. La consigna es ganar tiempo y evitar una propagación comunitaria que desborde al sistema sanitario.
La alerta boliviana coincide con una advertencia reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que informó sobre el incremento de la circulación del virus influenza A(H3N2) subtipo K (J.2.4.1) en varias regiones del mundo. El organismo llamó a los países a intensificar la vigilancia, tratar oportunamente los casos y preparar sus servicios de salud ante una posible temporada respiratoria más temprana y agresiva de lo habitual.

