SANTA CRUZ, 30 dic (El Libre Observador) — En apenas dos semanas desde la entrada en vigor del Decreto Supremo 5503, Bolivia experimenta una caída histórica en el consumo de diésel, de aproximadamente un 50%, comunicó este martes el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli.
La medida, que elimina subsidios al combustible y redefine precios, busca ordenar un mercado que durante años se vio distorsionado por prácticas ilegales y corrupción institucionalizada.
Medinaceli describió un panorama en el que, hasta hace poco, largas filas de buses y camiones de carga se formaban en las estaciones de servicio, estacionados varias horas para capturar diésel y transportarlo hacia otros países.
“El negocio del contrabando estaba institucionalizado a gran escala, generando entre 2 y 3 millones de dólares diarios”, señaló el ministro. Según la autoridad, estas prácticas erosionaban recursos estatales y afectaban directamente al ciudadano común.

El decreto busca una solución económica al problema, más que un control represivo. “La clave era quitarles el negocio a estas personas”, afirmó Medinaceli, destacando que la medida protege tanto la disponibilidad de combustible como la estabilidad del mercado. Entre sus objetivos principales se encuentran asegurar el abastecimiento, reducir las colas, preservar la estabilidad y ordenar el consumo, en un país que históricamente ha dependido de subsidios para sostener precios artificialmente bajos.
La caída del consumo también abre un debate sobre las repercusiones sociales y económicas: mientras algunos sectores industriales y del transporte se ajustan a la nueva realidad, el Estado prevé que el ordenamiento del mercado y la reducción del contrabando fortalezcan los recursos públicos y generen un marco más transparente para la inversión en hidrocarburos.

