Por Romanelo Mendoza T.
LA PAZ, 25 feb (El Libre Observador) – En pleno escenario político boliviano, la activista María Galindo emerge sin invitación en las encuestas electorales, convirtiéndose en una protagonista paradójica que expone la fragilidad y crisis de un sistema partidario en descomposición. A pesar de no presentarse como candidata presidencial, su inclusión en las mediciones de intención de voto revela una estrategia oscura y calculada de ciertos grupos de poder que buscan polarizar al electorado y desviar el debate de las verdaderas carencias del país.
El fenómeno que representa María Galindo es, en primer lugar, un reflejo del reconocimiento público que ha logrado a través de un activismo radical y un discurso vehemente contra el poder establecido.
Este perfil la ha transformado en un ícono mediático, especialmente entre aquellos ciudadanos desencantados con la clase política tradicional. Sin embargo, lo que en apariencia parece ser una representación genuina del sentir popular, en realidad se ha convertido en una herramienta para medir tendencias y, en ocasiones, para presionar a los actores políticos tradicionales a responder a demandas que no reflejan necesariamente un proyecto transformador.

El uso de su imagen en las encuestas se puede entender desde diversas perspectivas:
Reconocimiento público: La notoriedad de Galindo, cimentada en su activismo y su discurso sin concesiones, le confiere relevancia en el debate público, posicionándola como una figura que trasciende los límites de una candidatura formal.
Votos de protesta: Su postura anarquista y de rechazo al sistema estatal actúa como un imán para los votantes descontentos. En un contexto de desencanto generalizado, su presencia en las encuestas capta la atención de aquellos que buscan alternativas fuera del circuito político tradicional.
Estrategia de las encuestadoras: Al incluir nombres que generan polarización, las encuestadoras no solo buscan medir la preferencia electoral, sino también provocar reacciones que, de manera indirecta, permitan evaluar el nivel de desconfianza hacia el sistema político.
Presión política: La aparición de Galindo en estos estudios sirve para forzar a los partidos tradicionales a abordar temas y demandas que, en condiciones normales, quedarían relegados al margen del debate formal.
Ante este panorama, es ineludible reconocer que la inserción de una figura como María Galindo en las encuestas es un síntoma de la crisis que atraviesa la política boliviana. Se trata de una maniobra que, en lugar de fortalecer el debate democrático, contribuye a la manipulación de la opinión pública, usando el activismo como un pretexto para encubrir intereses oscuros.

¿Qué solución proponer en un escenario tan complicado?
Primero, es fundamental exigir una mayor transparencia en las metodologías utilizadas por las encuestadoras. La ciudadanía tiene derecho a conocer los parámetros y los intereses detrás de cada estudio de intención de voto. Segundo, es imperativo fomentar un debate político genuino y plural, en el que la diversidad de opiniones se traduzca en propuestas concretas y factibles, y no en estrategias de manipulación mediática.
Finalmente, es necesario que los medios de comunicación y los actores políticos asuman la responsabilidad de separar el activismo legítimo de las tácticas que buscan polarizar y distraer del verdadero problema: la falta de renovación y la crisis política generalizada que afecta al desarrollo del país.


