LA PAZ, 7 abr (El Libre Observador) — A algo más de un mes de la fecha límite de presentar candidatos para las elecciones generales en Bolivia, el bloque opositor que buscaba enfrentar unificado al oficialismo comienza a mostrar grietas profundas. La disputa pública entre Jorge «Tuto» Quiroga y Samuel Doria Medina, dos de los principales referentes de la llamada «unidad opositora», ha puesto en riesgo el proyecto de una candidatura única, debilitando las expectativas de una alternativa sólida frente al Movimiento al Socialismo (MAS).
El expresidente Quiroga adoptó este lunes un tono marcadamente crítico frente al proceso interno que buscaba definir al candidato único mediante encuestas privadas. En una declaración a medios, pidió “calma y paciencia”, criticando lo que calificó como “maniobras arteras” en el uso de los sondeos.
“Tenemos hasta el 17 de agosto. No se desesperen. Trabajemos respetando la ley. Yo sigo creyendo en una sola candidatura, fuerte y legítima”, manifestó. Su postura marca una clara diferencia con el cronograma acordado dentro del bloque.
Por su parte, Doria Medina, empresario y político con varias campañas presidenciales a cuestas, insistió en que los resultados de la encuesta interna se conocerán hasta el 10 de abril, y aunque no se harán públicos por restricciones legales, servirán para definir al postulante del bloque.
El también líder de Unidad Nacional respondió directamente a las críticas de Quiroga, recordándole que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha sido claro en las limitaciones sobre la difusión de estudios de opinión durante el proceso electoral.

“Todos los partidos hacen encuestas internas, y los que quieren ser candidatos saben que no deben comentarlas. Eso ya fue aclarado por los vocales del TSE”, dijo.
La polémica escaló cuando Quiroga denunció que la encuesta en cuestión había sido “pagada por una sola de las partes”, por lo que, en su criterio, estaba “contaminada” y carente de transparencia. Además, advirtió que no hará comentarios sobre cifras para evitar ser inhabilitado, sugiriendo que aceptar los términos actuales sería “hacerle un favor al MAS”.
El cruce de declaraciones dejó expuesta una fractura cada vez más visible. Mientras Doria Medina señala que espera que “Tuto recapacite y cumpla su palabra empeñada en diciembre de 2024”, también reconoció que esta disputa interna está siendo interpretada como funcional a los intereses del oficialismo, en especial a la candidatura emergente de Andrónico Rodríguez, una de las nuevas figuras del MAS.
“No quiero entrar en peleas porque eso no nos lleva a ningún lado”, agregó Samuel, quien intenta mantener la imagen de unidad frente a una oposición que luce cada vez más dispersa.
La confrontación entre ambos líderes no solo pone en jaque el mecanismo acordado para la elección de un candidato de consenso, sino que refleja la falta de cohesión estratégica dentro de la oposición, en un momento en que el país se encamina hacia comicios decisivos.
El debate sobre la legitimidad de las encuestas, los plazos y las reglas del juego pone sobre la mesa un dilema mayor: ¿puede la oposición boliviana realmente construir un frente común o está condenada a la fragmentación?
Por ahora, el reloj avanza, las tensiones crecen y la candidatura única parece más una ilusión que una posibilidad concreta. En medio del desconcierto, lo único cierto es que el MAS observa en silencio, mientras sus opositores se enfrentan públicamente.


