LA PAZ, 12 mar (El Libre Observador) – Las primeras decisiones del presidente de Chile, José Antonio Kast, para endurecer el control de seguridad y migratorio con “la construcción de barreras físicas” en el norte de su país, zona colindante con Bolivia y Perú, provocaron este jueves críticas de líderes políticos y expresidentes bolivianos, que advirtieron sobre posibles implicaciones diplomáticas y reabrieron el debate en torno al histórico Tratado de Paz y Amistad de 1904. Mientras tanto el gobierno de Rodrigo Paz gestiona acercamiento con Chile.
Las medidas anunciadas por el nuevo gobierno chileno incluyen la construcción de barreras físicas, zanjas y cercos en zonas fronterizas, además del refuerzo militar y policial en la denominada macrozona norte. El plan forma parte de una estrategia más amplia de control migratorio y seguridad que busca contener el ingreso irregular de personas a territorio chileno.
Las decisiones generaron reacciones inmediatas en Bolivia, donde distintas figuras políticas cuestionaron el enfoque de la nueva política migratoria. El expresidente Evo Morales (2016-2019) comparó las medidas con las políticas de endurecimiento migratorio impulsadas por el mandatario estadounidense Donald Trump.
“Los muros buscan perseguir, criminalizar y encarcelar migrantes”, afirmó Morales en un mensaje difundido en redes sociales, al advertir que estas decisiones también podrían contradecir los compromisos internacionales asumidos entre Bolivia y Chile.
El exmandatario se refirió en particular al Tratado de Paz y Amistad de 1904, acuerdo firmado tras la guerra del Pacífico que estableció, entre otros aspectos, el derecho de Bolivia a un tránsito comercial “libre y expedito” por territorio chileno hacia los puertos del océano Pacífico.

Las observaciones también alcanzaron al expresidente y exagente boliviano ante la Corte Internacional de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé, quien sostuvo que las medidas anunciadas “contrastan” con el espíritu del acuerdo bilateral que regula el tránsito boliviano hacia el Pacífico.
Según Rodríguez Veltzé, el tratado reconoce a Bolivia el derecho más “amplio y libre” de tránsito comercial, por lo que decisiones unilaterales que restrinjan el movimiento en la frontera podrían ser interpretadas como señales poco compatibles con el principio de buena vecindad entre ambos países.
También el empresario y líder político aliado del Gobierno boliviano, Samuel Doria Medina, expresó críticas al plan fronterizo, al señalar que el nuevo presidente chileno comenzó su gestión cumpliendo una de sus promesas de campaña de levantar “muros y fosos” en los pasos fronterizos.
Sin embargo, Doria Medina consideró que esa visión resulta “injusta”, porque ignora el aporte que los migrantes bolivianos y de otras nacionalidades han realizado durante décadas al desarrollo económico y social de Chile.
“Le deseo una buena gestión a Kast, pero comienza cometiendo un error”, escribió el político boliviano en redes sociales.
El endurecimiento del control fronterizo forma parte del llamado Plan Escudo Fronterizo, firmado por José Antonio Kast en su primer día de gobierno. El programa contempla la construcción de zanjas, muros, cercos perimetrales y torres de vigilancia, así como el despliegue de miles de efectivos militares y policiales en las regiones del norte chileno. El plan también prevé el uso de drones, sensores y sistemas de vigilancia permanente en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, zonas que concentran gran parte de los flujos migratorios hacia Chile.

