LA PAZ, 24 abr (El Libre Observador) — En un país donde las tensiones entre el poder central y las regiones han marcado buena parte de su historia reciente, Bolivia ensaya un nuevo intento de equilibrio. Este viernes, el presidente Rodrigo Paz reunió a ocho de los nueve gobernadores electos en la Casa Grande del Pueblo para trazar una hoja de ruta común con más autonomía, mejor distribución de recursos y reglas claras para atraer inversiones.
El encuentro, el primero tras las elecciones subnacionales, no solo tuvo un carácter protocolar. Fue, sobre todo, una señal política en un momento en que la economía boliviana acusa signos de desgaste y las regiones reclaman mayor margen de maniobra para enfrentar sus propias urgencias. “Es un momento difícil”, admitió el mandatario, en una frase que condensó tanto el diagnóstico como la urgencia del acuerdo.
A puerta cerrada, el diálogo transitó por viejas demandas y nuevas necesidades. La profundización del modelo autonómico, una promesa aún incompleta desde su impulso constitucional, volvió al centro del debate, junto a la idea de una redistribución más equitativa de los recursos bajo el esquema denominado “50-50”, planteado como punto de partida para futuras negociaciones.
Pero el verdadero giro estuvo en el reconocimiento compartido de que sin inversión no hay salida sostenible. En un contexto de menor dinamismo económico, las regiones presionan por contar con herramientas normativas que les permitan captar capitales, dinamizar sus economías locales y reducir su dependencia del nivel central. La agenda, así, dejó de ser únicamente política para convertirse también en económica.

Paz insistió en que el momento exige abandonar la lógica de confrontación partidaria. “No es un presidente, no son las gobernaciones. Es el conjunto de las instituciones”, dijo, apelando a una suerte de liderazgo colectivo que permita articular respuestas más allá de los ciclos políticos.
Del otro lado de la mesa, las gobernaciones llegaron con una mezcla de expectativa y escepticismo. La gobernadora electa de Tarija, María René Soruco, habló de un “momento histórico”, aunque matizó con una crítica implícita. “Son muchos años de muy poco avance en la autonomía”.
Su diagnóstico refleja una percepción extendida en las regiones, donde la descentralización prometida ha avanzado más en el discurso que en la práctica.
El telón de fondo es un país que busca reconfigurar su modelo de gestión territorial mientras enfrenta desafíos económicos crecientes. Departamentos como Santa Cruz, Cochabamba o La Paz, motores económicos y políticos, demandan mayor protagonismo en la toma de decisiones, mientras regiones más pequeñas aspiran a una distribución más justa de los recursos.

