LA PAZ, 29 jun (El Libre Observador) — Cuando aún continúan las tareas de búsqueda entre edificios derrumbados y hospitales desbordados por miles de heridos, Bolivia decidió sumarse a la respuesta internacional frente a la catástrofe que golpea a Venezuela. El Gobierno anunció este lunes el envío de una misión humanitaria y de rescate que trasladará especialistas militares, medicamentos y equipos de emergencia para colaborar con las operaciones de salvamento en el país caribeño.
La operación fue activada tras la solicitud de apoyo formulada por las autoridades venezolanas, después del doble terremoto registrado el pasado 24 de junio, una tragedia que, según el último balance oficial, deja al menos 1.719 muertos y 5.034 heridos, además de amplias zonas con infraestructura colapsada y miles de familias afectadas.
Un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana despegará desde Santa Cruz con una tripulación de diez personas y un equipo de veinte rescatistas especializados en la localización de sobrevivientes atrapados bajo estructuras colapsadas, atención prehospitalaria y gestión de desastres, capacidades consideradas decisivas durante los primeros días posteriores a un sismo de gran magnitud.
La misión, coordinada por los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores de Bolivia junto con la Cancillería venezolana, permanecerá aproximadamente una semana. Cinco de esos días estarán dedicados exclusivamente a las labores de búsqueda y rescate, mientras que el resto corresponderá al desplazamiento de ida y retorno.
Junto al personal especializado viajará un cargamento de medicamentos donados por la industria farmacéutica boliviana. Los laboratorios Bagó y Lafar entregaron lotes de antibióticos, analgésicos, insumos para primeros auxilios y otros medicamentos prioritarios destinados a atender traumatismos e infecciones, dos de las principales complicaciones médicas que dejan los grandes terremotos.
La operación incorpora además un componente consular. El Gobierno boliviano prevé aprovechar el vuelo de regreso para evacuar hasta 60 ciudadanos bolivianos que permanezcan en Venezuela y soliciten retornar al país, siempre que las condiciones operativas lo permitan.

Más allá de la ayuda inmediata, el despliegue tiene un fuerte componente simbólico. Bolivia busca proyectar una política exterior basada en la cooperación regional frente a las emergencias, en un momento en que América Latina enfrenta con mayor frecuencia desastres naturales que ponen a prueba la capacidad de respuesta de los Estados y los mecanismos de solidaridad entre vecinos.
Las imágenes que llegan desde Venezuela muestran barrios enteros reducidos a escombros, hospitales funcionando bajo presión y brigadas de rescate que continúan removiendo toneladas de concreto con la esperanza de encontrar sobrevivientes. En ese escenario, cada contingente internacional representa un refuerzo para unas operaciones que entran en una fase crítica conforme avanzan las horas.
El Ministerio de Defensa boliviano sostuvo que la misión refleja el compromiso del país con la asistencia humanitaria y la cooperación internacional, mientras que las autoridades venezolanas continúan coordinando el ingreso de equipos especializados y ayuda procedente de distintos países.
En una región acostumbrada a compartir crisis políticas y económicas, la tragedia venezolana ha abierto paso a otra forma de integración: la de los equipos de rescate, los puentes aéreos y la asistencia humanitaria. Es allí donde Bolivia ha decidido hacerse presente, enviando no solo un avión cargado de medicinas y especialistas, sino también un mensaje de solidaridad hacia uno de los mayores desastres naturales que ha enfrentado Venezuela en las últimas décadas.

