LA PAZ, 27 ago (El Libre Observador) — Bolivia cerrará este viernes una etapa de varias décadas de historia televisiva cuando las últimas señales analógicas del eje troncal del país dejen de transmitirse y la televisión digital terrestre pase a ocupar de manera exclusiva el espectro, en un cambio tecnológico que promete imágenes más nítidas, mejor sonido y nuevas posibilidades para los usuarios.
El denominado apagón analógico concluirá el 28 de agosto en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, las tres principales ciudades bolivianas, donde durante 90 días los operadores mantuvieron simultáneamente sus transmisiones analógicas y digitales para facilitar la adaptación de la población al nuevo sistema.
“Este 28 culmina este periodo de transición” y los operadores que todavía transmiten en formato analógico deberán cesar esas emisiones para pasar exclusivamente a la televisión digital terrestre, explicó el director de Telecomunicaciones de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), Gustavo Pozo.
Para la autoridad reguladora, el cambio representa un “momento histórico” para las telecomunicaciones bolivianas. La evaluación técnica realizada durante la transición mostró que la mayoría de los operadores se encuentra preparada para completar el proceso.
La dimensión del cambio puede observarse en La Paz, donde actualmente existen 25 señales de televisión digital frente a ocho analógicas. Estas últimas deberán apagarse al concluir el periodo establecido, consolidando el predominio de la nueva tecnología.
El salto comenzó el 30 de mayo, cuando Bolivia puso en marcha la primera fase del apagón analógico en el eje troncal. Desde entonces, los hogares tuvieron un periodo de convivencia entre ambas tecnologías, mientras los operadores ajustaban sus sistemas y la población se familiarizaba con las nuevas señales.

El proceso, sin embargo, está lejos de terminar. La segunda fase está prevista para el 30 de mayo de 2028 y alcanzará a ciudades intermedias como Cobija, Oruro, Potosí y Valle Alto, además de poblaciones con más de 40.000 habitantes. La última etapa llegará el 30 de mayo de 2030 al resto del territorio nacional.
El cronograma puede, no obstante, acelerarse en algunas localidades. El Decreto 5625 permite a los operadores de otras ciudades adelantar su transición, siempre que comuniquen previamente a la ATT el plan previsto para iniciar sus transmisiones digitales.
La transformación modifica también la experiencia de los televidentes. Frente a las interferencias y limitaciones propias de la señal analógica, la televisión digital ofrece transmisiones más nítidas y estables, con mayor calidad de imagen y sonido.
Pero detrás de la pantalla existe otro componente estratégico. La digitalización permite aprovechar de manera más eficiente el espectro radioeléctrico, un recurso limitado que puede ser reorganizado para favorecer la incorporación de nuevas tecnologías, servicios y contenidos.
El Ministerio de Obras Públicas destacó que los 90 días de transición permitieron una adaptación progresiva en las principales ciudades. A partir de este viernes, la transmisión simultánea quedará atrás y la señal digital se convertirá en el nuevo estándar de la televisión abierta en el eje troncal.
El desafío para Bolivia será trasladar esa transformación tecnológica más allá de las tres principales ciudades y cumplir el calendario previsto hasta 2030. Para ello será necesario mantener la expansión de infraestructura digital, asegurar la preparación de los operadores y acompañar a los usuarios durante las siguientes etapas.
El apagón analógico no supone simplemente el cierre de antiguos transmisores. Representa el final de una tecnología que durante generaciones acompañó informativos, programas de entretenimiento, acontecimientos deportivos y momentos decisivos de la vida nacional.
Este viernes, Bolivia apagará una señal que durante décadas formó parte de la vida cotidiana y encenderá definitivamente otra. La televisión seguirá ocupando un lugar central en los hogares, pero comenzará a hacerlo bajo una tecnología que abre la puerta a una mayor calidad, un uso más eficiente del espectro y nuevas oportunidades para el desarrollo de los servicios audiovisuales.

