LA PAZ, 29 mar (El Libre Observador) — La Semana Santa en Bolivia es un mosaico vibrante de fervor religioso, tradiciones ancestrales, viajes y comercio. Este año, miles de bolivianos se han volcado a las calles para participar en procesiones, visitar iglesias y disfrutar del largo fin de semana.
En las ciudades y pueblos de todo el país, el fervor religioso se manifiesta en procesiones solemnes, misas multitudinarias y la recreación del Vía Crucis. El silencio solo se rompe por el sonido de los tambores, las trompetas y los cantos religiosos.

“Es un momento de profunda reflexión y reencuentro con la fe”, aseveró Yolanda Mamani Pérez, una devota que lleva 20 años participando en las procesiones de La Paz. “Ver a Cristo crucificado y sentir su dolor me llena de una profunda emoción”, añadió.
La Semana Santa también es un festín para el paladar. Las familias se reúnen para degustar platillos típicos sin carne roja, en una tradición que se remonta a siglos atrás. En cada región, la tradición culinaria adquiere matices particulares.
“En el oriente, el pescado es el protagonista de la mesa, con platos como el pesq’e, el chupín de camarones y el wallake de pejerrey”, explicó Carmelo Cruz, un chef que prepara un menú especial de Semana Santa en su restaurante. “En el altiplano, se preparan platos como la sopa de papalisa, la sajta de papalisa y el ají de arvejas”.

TURISMO Y COMERCIO
El feriado de Semana Santa también es una oportunidad para el turismo interno. El viceministro de Turismo, Hiver Flores, ha recomendado destinos en diferentes regiones del país, como el Salar de Uyuni, el Parque Nacional Madidi, Copacabana, Coroico, las Misiones Jesuíticas de Chiquitos entre otros atractivos.
“El turismo es un importante motor de la economía y este feriado es una oportunidad para que los bolivianos conozcan su país”, agregó.
Además del turismo, el comercio también se ve impulsado durante la Semana Santa. Las vendedoras de comida de los mercados preparan platos tradicionales y los artesanos ofrecen souvenirs religiosos.
La Semana Santa en Bolivia es un fin de semana de contrastes. Es un tiempo de reflexión religiosa para muchos, pero también un momento para disfrutar de la familia con religiosidad, la gastronomía tradicional y los viajes.


