LA PAZ, 16 may (El Libre Observador) — La política en Bolivia está marcada por una oposición fragmentada y desorientada, mientras surgen rivales adicionales sin norte para el Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido gobernante que profundiza su crisis por una marcada división.
A medida que se acercan las elecciones del 2025, la falta de criterio coincidentes para perfilar el bloque único entre los diversos frentes opositores ha mostrado una vez más un país politizado en varias facciones políticas, facilitando la permanencia en el poder del MAS.
Reuniones en Washington, Estados Unidos, entre líderes opositores han despertado suspicacias, especialmente debido a la falta de transparencia en los acuerdos y estrategias discutidas. Al mismo tiempo, han surgido nuevas agrupaciones políticas que no muestran interés en alinearse con los partidos opositores tradicionales, profundizando aún más las divisiones en el espectro político boliviano.

Un análisis realizado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) revela que la mayoría de los bolivianos no confía en que la oposición logre unificarse para enfrentar las elecciones generales. Esta falta de confianza se refleja en la ausencia de líderes destacados en la oposición y en la falta de una visión estratégica clara para el país.
El Comité Nacional de Defensa por la Democracia (Conade) ha surgido como un impulsor de la unidad dentro de la oposición, abogando por un bloque unificado para las próximas elecciones, pero con cero respuestas. Las discrepancias y la falta de consenso entre los partidos políticos continúan siendo obstáculos significativos en este proceso.

El panorama se complejiza aún más con la multiplicidad de nombres que han surgido como posibles candidatos para enfrentar al MAS en las urnas. La encuesta del Celag refleja la falta de consenso en este aspecto, con un alto porcentaje de consultados que no respaldan a ningún candidato en particular.
Mientras tanto, tanto el MAS como la oposición enfrentan divisiones internas. Dentro del partido gobernante, hay disputas entre quienes apoyan la reelección presidencial de Luis Arce y aquellos que prefieren a Evo Morales como candidato.
Estas divisiones internas en ambos bandos políticos complican aún más el panorama electoral boliviano.
En resumen, el desafío de la oposición boliviana hacia las elecciones del 2025 radica no solo en la falta de unidad interna, sino también en la incapacidad de generar confianza y credibilidad entre la ciudadanía.
La incertidumbre política continúa siendo una constante en el horizonte boliviano, mientras los actores políticos buscan encauzar un camino hacia la unidad que, hasta ahora, se muestra esquivo y complejo de alcanzar.


