LA PAZ, 17 jul (El Libre Observador) — Bolivia se enfrenta a un invierno de severas condiciones climáticas que han puesto en jaque a la agricultura, la economía y la seguridad de miles de familias. La sequía, las heladas y los vientos fuertes han azotado al país, obligando al Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) a declarar alerta naranja en cinco departamentos.
Se prevén vientos moderados a fuertes de dirección oeste noroeste, con velocidades de entre 30 y 60 kilómetros por hora, desde el jueves 18 de julio hasta el sábado 27 de julio, afectando a los departamentos de Tarija, Chuquisaca, Potosí, Oruro y La Paz.

HELADAS Y SEQUÍA
Las temperaturas bajo cero se intensifican en la zona andina, con registros de hasta -21,2 °C en Uyuni (Potosí). El Senamhi advierte sobre el peligro para la población, especialmente en las horas de la mañana y la tarde noche.
La combinación de sequía y heladas ha devastado la producción agrícola y afectado el normal desarrollo de las actividades en varias regiones. Según el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, 32.000 familias ya han sido damnificadas, sin contar las que aún no han sido registradas.
La sequía golpea a 33 municipios de los nueve departamentos del país, afectando a 541 comunidades y dejando 14.822 familias damnificadas. 15 municipios han declarado el desastre municipal y tres se encuentran en emergencia.

En lo que va del invierno, las heladas han afectado a municipios de siete de los nueve departamentos bolivianos, dejando 17.776 familias damnificadas.
Las autoridades piden a la población estar alerta ante los cambios bruscos del clima y tomar las medidas de precaución necesarias. Se hace un llamado urgente a la acción y la cooperación entre las autoridades y la población para prevenir tragedias ambientales y económicas.
La severidad del invierno en Bolivia pone en riesgo la seguridad alimentaria de miles de familias y amenaza el desarrollo económico del país.


