LA PAZ, 8 nov (El Libre Observador) – Lo que debía ser una jornada solemne en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) para escuchar el informe del cuarto año de gobierno del presidente Luis Arce se tornó este viernes en un espectáculo bochornoso, provocado por la facción “evista” del Movimiento Al Socialismo (MAS).
El informe de gestión del presidente, como no había sucedido en esta gestión y en anteriores gobiernos, se tuvo que brindar desde una tarima instalada en la plaza Murillo desde donde se dirigió al país.
Desde temprano, este grupo de parlamentarios mostró su disconformidad, transformando el recinto en un campo de confrontación que dejó a la Asamblea en un caos total.
La tensión comenzó a sentirse cuando, previo al himno nacional, varios legisladores del ala evista –entre ellos Héctor Arce, Santos Mamani y Renán Cabezas– rompieron el arreglo floral que decoraba el salón, lanzando los restos hacia el vicepresidente y presidente de la Asamblea lgisaltiva, David Choquehuanca.

La acción fue un claro desafío al liderazgo del Legislativo y una protesta abierta contra la reciente elección de Omar Yujra como presidente de la Cámara de Diputados, decisión que muchos de estos parlamentarios rechazan abiertamente.
El clima se deterioró rápidamente: tomates y agua fueron arrojados por los movilizados en dirección a Choquehuanca y otros diputados. Al destruir los adornos florales y esparcir sus restos por la sala, los legisladores evistas dejaron en claro su descontento, interrumpiendo la apertura de la sesión y convirtiendo el espacio legislativo en un ambiente tenso y caótico.

En medio de este desorden, David Choquehuanca intentó mantener el orden y llamar a la calma, sin éxito. La situación se volvió insostenible, y finalmente Choquehuanca anunció que el presidente Arce emitiría su informe de gestión mediante un comunicado.
Así, la Asamblea Legislativa quedó sin la sesión planificada, frustrada por una confrontación que refleja el creciente distanciamiento dentro del MAS.
Este episodio ha dejado una imagen preocupante sobre la fragmentación política que actualmente atraviesa el partido en el poder. Lo que debía ser un acto de rendición de cuentas y transparencia terminó siendo una muestra de discordia, en la que el desacuerdo interno escaló al punto de impedir el diálogo democrático.

