LA PAZ, 23 sep (El Libre Observador) – En un tenso cruce de acusaciones, el ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda de Bolivia, Edgar Montaño, arremetió este lunes contra el expresidente Evo Morales, al afirmar que la marcha liderada por el exmandatario tiene como objetivo generar víctimas fatales.
Montaño aseguró que Morales y sus seguidores «quieren muertos, quieren que se derrame sangre», en su búsqueda por retomar el poder.
Estas declaraciones surgen en el marco de la movilización que Morales encabeza desde Caracollo hacia La Paz, argumentando que la protesta tiene como principal reclamo la situación económica del país.
Sin embargo, Montaño destacó que la marcha ha transcurrido con total normalidad, desmintiendo las supuestas trabas gubernamentales que, según Morales, impedirían su avance. “Se cayó la mentira de Evo Morales, está marchando sin ningún obstáculo, pero ellos son quienes traen grupos de choque”, declaró el ministro.

El trasfondo político de esta marcha va más allá de las demandas económicas. Los seguidores de Morales admitieron en una carta enviada al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que también buscan que se reconozca el congreso partidario de Lauca Ñ de 2023, en el que Morales fue proclamado como «único candidato» del MAS para las elecciones presidenciales de 2025.
Esta proclamación fue rechazada por sectores afines al presidente Luis Arce, profundizando las divisiones internas en el Movimiento al Socialismo.
Montaño también subrayó que Morales persigue con esta marcha su habilitación como candidato presidencial, a pesar de que la Constitución de Política del Estado (CPE) prohíbe una nueva reelección del exmandatario.
“Lo que busca Evo Morales es que se le habilite en el Tribunal Supremo Electoral, pero la ciudadanía ya ha dicho no, y nosotros, como gobierno, respetaremos la Constitución”, enfatizó Montaño, reiterando el compromiso del Ejecutivo de no interferir en decisiones que corresponden al poder electoral.

A pesar de las tensiones crecientes y las acusaciones cruzadas, la marcha avanza hacia La Paz sin mayores incidentes, aunque el resguardo policial y la presencia de grupos afines al gobierno de Arce en la Plaza Murillo reflejan la preocupación por posibles enfrentamientos entre las facciones del MAS.
Esta confrontación interna dentro del partido oficialista pone de relieve las luchas de poder que dividen a los dos líderes históricos del MAS. Mientras Morales busca recuperar su liderazgo absoluto, el gobierno de Arce intenta mantener el control institucional en medio de una compleja situación económica y social que ha desgastado su gestión.

