LA PAZ, 23 sep (El Libre Observador) – La marcha multitudinaria liderada por el expresidente Evo Morales (2006-2019), con una serie de demandas políticas y económicas, llegó este lunes al centro de La Paz, sede del gobierno boliviano. En un masivo cabildo, Morales dio un ultimátum de 24 horas al presidente Luis Arce para que remueva a sus ministros, advirtiendo que, de no hacerlo, su gobierno podría enfrentarse a movilizaciones más intensas.
“Si Lucho quiere seguir gobernando, en 24 horas debe cambiar a ministros narcos, corruptos, drogos (drogadictos), racistas y fascistas”, exigió Morales ante miles de manifestantes reunidos en la plaza de La Paz, aunque evitó mencionar nombres específicos de los funcionarios cuestionados.
El exmandatario afirmó que la marcha tiene como objetivo decir “basta a la traición, la corrupción, el narcotráfico y la mala gestión”. También alertó que algunos miembros del Ejecutivo están alineados con el imperialismo y alejados de los principios ideológicos del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP).
Morales exhortó a sus seguidores a recuperar la democracia y recordó que, durante su gobierno, se respetaba la censura a ministros por parte de la Asamblea Legislativa. Sin embargo, acusó al actual gobierno de utilizar amparos constitucionales para debilitar el rol fiscalizador de los parlamentarios. “Limpie a los ministros que están implicados en temas de corrupción, si quiere terminar su gestión”, reiteró el líder cocalero del Chapare, Cochabamba.

Además, Morales enfatizó que, si Arce no resuelve las demandas planteadas, las movilizaciones continuarán. También abogó por un programa de austeridad en el gobierno, aunque criticó la reducción del aparato estatal, advirtiendo que esto haría al Estado «enano», siguiendo recetas impuestas por organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Por otro lado, el dirigente campesino Ponciano Santos, en su intervención durante el cabildo, otorgó un plazo de 24 horas al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para responder a sus demandas, advirtiendo que de lo contrario se iniciarían bloqueos de caminos.
Entre las demandas principales de la marcha figuran: el rechazo a la escasez de dólares, los problemas persistentes en la oferta de combustibles y el aumento en los precios de productos básicos, así como la exigencia de destitución de ministros y el reconocimiento de Evo Morales como líder del MAS-IPSP y candidato para las elecciones de 2025.
El gobierno de Luis Arce ha calificado la movilización como una “marcha de muerte”, argumentando que se trata de un intento de “golpe de Estado” para imponer la candidatura de Morales. La movilización comenzó el 17 de septiembre en Caracollo y, a lo largo de su recorrido de 189 kilómetros entre Oruro y La Paz, se produjeron episodios de violencia, incluidos enfrentamientos entre los partidarios de Morales y seguidores de Arce que intentaron detener la marcha, sin éxito. Varios periodistas también fueron agredidos durante el trayecto.

Mientras tanto, en la Plaza Murillo, epicentro del poder político boliviano, la Policía y organizaciones sociales mantienen una vigilia con el lema “Por la defensa de la democracia”. Con banderas blancas y coreando “Democracia sí, dictadura no”, cientos de personas se mantienen alerta ante cualquier intento de alterar el orden constitucional.
Grover García, presidente de la facción del MAS que respalda a Luis Arce, anunció que la vigilia continuará hasta que los seguidores de Morales se retiren. Desde la mañana del lunes, una multitud de personas comenzó a concentrarse en el centro político para resguardar la Casa Grande del Pueblo y el Palacio Quemado, en prevención de un presunto golpe de Estado impulsado por la facción de Morales. La Policía ha reforzado la seguridad en todos los accesos al área.
García también afirmó que los manifestantes en Plaza Murillo se “autoconvocaron” para defender la democracia y el gobierno de Luis Arce, electo con más del 55 % de los votos en las elecciones.

