LA PAZ, 30 oct (El Libre Observador) – Con una economía al borde del colapso tras 17 días de paralización de carreteras, el presidente de Bolivia, Luis Arce, emitió este miércoles un ultimátum a los promotores de los bloqueos, seguidores del expresidente (2006-2019), Evo Morales.
En un mensaje de siete minutos dirigido a la nación, Arce advirtió que su gobierno está preparado para ejercer todas las facultades constitucionales que le otorga el mandato popular, si los bloqueos no se levantan de inmediato. Su demanda no es solo un llamado a la normalización, sino una respuesta a la presión creciente de sectores sociales y empresariales que exigen soluciones contundentes al bloqueo.
Arce acusó a los seguidores de Morales de anteponer intereses personales y “apetitos políticos” a la estabilidad nacional, causando pérdidas económicas estimadas en 1.700 millones de dólares.
“Exigimos el levantamiento inmediato de todos los puntos de bloqueo para restablecer la normalidad en nuestro país. De no escuchar este clamoroso pedido del pueblo boliviano, nuestro gobierno ejercerá sus facultades constitucionales para precautelar el interés del pueblo boliviano”, declaró. Su tono fue enfático y preciso, rechazando cualquier posibilidad de diálogo mientras los bloqueos continúen.

El impacto de esta medida ha sacudido al país: familias y sectores productivos han quedado aislados de suministros básicos, mientras que el precio de los alimentos ha comenzado a dispararse. La economía, que ya enfrentaba presiones por la inflación global, se ha visto severamente afectada.
Arce, al detallar los efectos de las pérdidas, advirtió que el daño sobrepasa lo financiero: el obstáculo al abastecimiento de combustibles y el alza de precios en alimentos generan una espiral de desestabilización económica que afecta directamente a los hogares bolivianos.
La tensión en las calles ha escalado a niveles alarmantes. Sectores sociales, empresariales y políticos, preocupados por la escalada de violencia, han instado al gobierno a adoptar medidas como la declaración de un estado de sitio o incluso a movilizar a las Fuerzas Armadas para restablecer el orden.
Sin embargo, Arce ha sido cauto en cuanto a una posible intervención militar, consciente de las repercusiones políticas que conllevaría.
Condenó los actos de violencia perpetrados por los manifestantes contra la policía y la prensa, denunciando que algunos bloqueadores “están armados con dinamita, armas de fuego y otros elementos”, mientras que los policías solo cuentan con agentes antidisturbios.

El mensaje de Arce llega en un contexto donde la figura de Morales y su intención de retornar al poder han polarizado al país. Según el mandatario, los bloqueadores buscan imponer la candidatura de Morales para las elecciones de 2025 y anular los procesos judiciales en su contra, algo que, enfatizó, excede las competencias del Ejecutivo.
“Los intereses de una persona nunca deben estar por encima del bienestar común”, subrayó, en alusión directa a la influencia que aún conserva el exmandatario en varios sectores.
A pesar de los intentos de su gobierno por mantener el abastecimiento mediante puentes aéreos y otros operativos de emergencia, Arce reconoció que estos esfuerzos no son suficientes para satisfacer las necesidades de toda la población.
Además, expresó su preocupación por la especulación y el agio que han surgido en esta crisis, alertando que algunos están aprovechando la situación para obtener beneficios económicos.
Esta crisis ha colocado a Bolivia en una encrucijada política y económica de gran complejidad, en la que la respuesta de Arce en los próximos días será crucial para el rumbo de la estabilidad nacional.

