LA PAZ, 11 mar (El Libre Observador) — Dos expresidentes de Bolivia denunciaron que sus vehículos sufrieron daños mecánicos que atribuyen a la gasolina de mala calidad distribuida en el país por la estatal petrolera, en medio de crecientes reclamos de conductores que aseguran haber tenido fallas en sus motores tras cargar combustible en estaciones de servicio.
El exmandatario Carlos Mesa (2003-2005) afirmó este miércoles que su vehículo requirió una limpieza de motor tras utilizar gasolina que calificó como “desestabilizada”.
“Como miles de ciudadanos, he sufrido el daño producido por la gasolina. Mi vagoneta ha necesitado una limpieza de motor, con el consiguiente desarmado, tiempo y costo”, escribió Mesa en sus redes sociales, donde también pidió al Gobierno garantizar la calidad del combustible que se comercializa en el país.
El también expresidente Evo Morales (2006-2019) aseguró el domingo que su automóvil fue reparado en dos oportunidades por problemas que atribuye a la gasolina de mala calidad.
Durante su programa dominical en la emisora Kawsachun Coca, Morales afirmó que conserva los recibos de las reparaciones y pidió que el Gobierno asuma el resarcimiento. “Dos veces ya hice arreglar el carrito con el que repartimos comida”, manifestó.
Las denuncias se producen en un contexto de creciente malestar entre conductores y transportistas, quienes reportan problemas mecánicos vinculados al combustible. Dirigentes del sector estiman que más de 5.000 vehículos habrían resultado afectados en diferentes regiones del país.
La gasolina que se comercializa en Bolivia es importada por la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, responsable de su distribución en el mercado interno.

Ante las quejas, el Gobierno anunció la activación de un seguro destinado a compensar a los propietarios de vehículos que demuestren daños relacionados con la calidad del combustible, aunque los reclamos continúan.
Bolivia importa una parte significativa del diésel y la gasolina que consume, lo que expone al país a la volatilidad de los mercados internacionales de energía y ha incrementado el debate interno sobre el abastecimiento y la calidad del combustible.
Actualmente, tras el retiro del subsidio estatal aplicado durante décadas, los precios actuales en Bolivia se sitúan en 6,96 bolivianos (1 dólar) por litro de gasolina especial, 9,80 bolivianos (1,4 dólares) por litro de diésel y 11 bolivianos (1,6 dólares) para la gasolina premium.
El giro en la política energética boliviana comenzó a finales de 2025 con el fin de la subvención de combustibles y cuando el Gobierno puso en marcha un proceso de “sinceramiento” de precios destinado a frenar el creciente déficit fiscal derivado de la importación de combustibles, combatir el contrabando hacia países vecinos y estabilizar el abastecimiento interno.

