SANTA CRUZ, 4 jun (El Libre Observador) — Tras cuatro meses de suspensión, Bolivia reabrió este miércoles la exportación de carne de res, al alcanzar un acuerdo con los ganaderos que contempla un incremento de la oferta interna, controles cruzados en toda la cadena productiva y vigilancia contra el contrabando.
La medida busca un delicado equilibrio entre la estabilidad de precios y la necesidad de divisas en un contexto económico tenso.
El anuncio fue realizado en la ciudad oriental de Santa Cruz, epicentro de la producción ganadera boliviana, durante una conferencia de prensa conjunta entre el Gobierno y la dirigencia de la Confederación de Ganaderos de Bolivia (Congabol).
Allí, el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Zenón Mamani, explicó que la reapertura será “controlada y coordinada” para evitar distorsiones en el mercado interno. Estimó que las ventas al exterior podrían generar hasta 100 millones de dólares.

“La reapertura se da porque hay producción suficiente para cubrir el consumo nacional y, al mismo tiempo, generar excedentes que permitan exportar”, señaló Mamani, quien advirtió que se implementarán mecanismos de seguimiento quincenal para garantizar el cumplimiento del acuerdo.
La exportación de carne fue suspendida por el Gobierno el pasado 5 de febrero con el argumento de proteger el mercado interno ante el incremento sostenido de precios.
Sin embargo, la restricción no logró contener el encarecimiento, lo que llevó a los productores a insistir en la reactivación de los envíos como vía para dinamizar la economía y aliviar la presión fiscal mediante ingresos en divisas.
Por su parte, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, subrayó que la reapertura se da bajo compromisos concretos: “La carne no es un privilegio, forma parte de la canasta básica y como tal debe estar al alcance de todos los bolivianos”. Según dijo, los frigoríficos, productores y comercializadores deberán garantizar el abastecimiento local con precios accesibles, condición clave del nuevo pacto.
El acuerdo establece cinco puntos fundamentales. Primero, el incremento inmediato de la oferta ganadera en remates y ferias nacionales. Segundo, la aplicación de controles cruzados a lo largo de la cadena productiva, con participación de entidades estatales como el Senasag, Migración y la Fiscalía, además de viceministerios sectoriales.

Tercero, la intensificación del control del contrabando en puntos fronterizos y ferias ganaderas. Cuarto, la reapertura de las exportaciones de forma regulada, y finalmente, la instalación de un sistema de evaluación periódica del cumplimiento de los compromisos.
Flores explicó que Bolivia cuenta con un superávit de producción de 55.000 toneladas de carne sobre un total anual de 351.000, lo que permite habilitar un cupo exportable de más de 44.000 toneladas sin afectar el consumo interno.
La medida ha sido recibida con alivio por el sector ganadero, que reportó pérdidas millonarias durante los meses de restricción. Para el Gobierno, en cambio, se trata de una apuesta calculada: impulsar ingresos sin poner en riesgo la estabilidad alimentaria. En un contexto de escasez de dólares y creciente presión inflacionaria, la carne se convierte en el nuevo termómetro de la economía boliviana.

