LA PAZ, 4 jun (El Libre Observador) — Sin esperar al inicio oficial de la campaña electoral ni a las definiciones partidarias que marcarán el rumbo del oficialismo, el candidato presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS), Eduardo del Castillo, irrumpió este miércoles en el debate público con una propuesta directa y desafiante.
En un mensaje grabado desde su oficina y difundido en redes sociales, delineó tres medidas para enfrentar de forma inmediata la crisis económica que golpea a Bolivia y le exigió al presidente Luis Arce “actuar hoy, no mañana”.
La iniciativa llega en un momento de creciente tensión económica: escasez de dólares en el sistema financiero, filas interminables para comprar combustibles y un aumento sostenido en el costo de vida que ha puesto en alerta a los sectores productivos y a la población urbana.
Del Castillo, ministro de Gobierno hasta hace pocas semanas y ahora candidato por una de las alas del oficialismo, cambió el tono de sus habituales discursos y presentó un llamado institucional por encima de la contienda electoral.
“No estoy aquí para defender partidos, ideologías ni personas. Estoy aquí por las familias bolivianas”, declaró en un tono inusualmente moderado. Luego, lanzó una consigna que resonó en la opinión pública: “Necesitamos actuar hoy”.

Las tres propuestas clave que planteó apuntan a inyectar mil millones de dólares en la economía nacional “de forma inmediata”. Para ello, sugiere que el Banco Central de Bolivia (BCB) utilice sus facultades para emitir bonos colaterizados, anticipar la colocación de activos financieros y administrar las Reservas Internacionales Netas (RIN) con mayor dinamismo. La meta: contener la fuga de divisas, garantizar la provisión de combustibles y estabilizar el mercado interno.
Del Castillo no se limitó a formular sugerencias. Fue categórico al demandar acciones del titular del BCB, Edwin Rojas, a quien instó a asumir su “responsabilidad constitucional en coordinación con todas las instituciones necesarias”.
Subrayó que la situación actual “no admite más dilaciones” y dejó entrever que el costo político de la inacción podría recaer directamente sobre el Gobierno.
“Cuando nuestras familias sufren por la falta de dólares, la escasez de combustibles y el encarecimiento del costo de vida, es momento de dejar de lado mezquindades y actuar”, afirmó. En el fondo de su intervención se percibía una crítica velada al presidente Arce, de quien se ha distanciado progresivamente en las últimas semanas.
Su aparición marca un giro en la narrativa del oficialismo. Frente a las pugnas internas entre evistas, arcistas y sectores intermedios del MAS, Del Castillo parece apostar por una postura tecnocrática y pragmática, que busca conectar con el electorado cansado de disputas faccionales y urgido de respuestas concretas.
A diferencia de otros precandidatos que han evitado referirse al colapso del modelo de subsidios, la caída de reservas o la dependencia de importaciones energéticas, Del Castillo puso sobre la mesa una fórmula económica que interpela directamente al núcleo del poder gubernamental.
Su mensaje no pasó desapercibido. En menos de 24 horas, provocó reacciones en redes sociales, abrió el debate en círculos económicos y puso al oficialismo contra las cuerdas. No es habitual que un candidato del mismo partido que gobierna le exija a su presidente que “tome decisiones hoy mismo”.


