LA PAZ, 27 nov (El Libre Observador) — El Gobierno boliviano intenta enviar un mensaje de calma a un país que observa con inquietud la restricción prolongada de dólares en el sistema financiero y anunció que los ahorristas podrán retirar sus depósitos en moneda extranjera “entre seis y nueve meses”, siempre que el Estado logre recomponer las debilitadas reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB).
El presidente Rodrigo Paz y su ministro de Economía, Gabriel Espinoza, coincidieron este jueves en afirmar que el Ejecutivo trabaja para estabilizar la economía y fortalecer las reservas del banco Central de Bolivia, que tendrá la duración de al menos un semestre.
La declaración llega en un momento especialmente sensible, marcado por la volatilidad cambiaria y la erosión de la confianza pública tras meses de dificultades para acceder a dólares en los bancos.
Aun así, Paz intentó imprimir optimismo. “No podemos vivir de mentirnos, hay que ajustar; más que ajustar, hay que estabilizar nuestra economía, hay que darle sostenibilidad”, afirmó durante un acto público.

El mandatario dijo que el tipo de cambio paralelo “se está estabilizando” y que hay mayor provisión de combustible, pero advirtió que el proceso de normalización será gradual. “Yo les prometo, vamos a salir de este problema. No va a ser fácil, será doloroso, pero vamos a salir”.
La pieza técnica la aportó el ministro Espinoza, quien explicó que la devolución de dólares dependerá de tres variables: una mejora de la liquidez bancaria, el descenso de la presión inflacionaria y el fortalecimiento de las reservas del BCB.
Según dijo al programa Influyentes del diario El Deber, el Gobierno calcula que el sistema financiero podrá normalizar la entrega de divisas en “dos o tres trimestres”. “Esperamos fortalecer las reservas del BCB; mejorará la liquidez y los bancos tendrán recursos para entregar los dólares a sus ahorristas”, sostuvo.
El Ejecutivo ha echado mano de financiamiento externo para apuntalar esa estrategia. Espinoza aseguró que el país ya tiene comprometidos más de 3.100 millones de dólares de la CAF antes incluso de la asunción presidencial, y que espera un flujo total de alrededor de 9.000 millones provenientes de distintos organismos multilaterales.
“Entendemos las ansiedades y las preocupaciones de las personas, pero es nuestra responsabilidad tomar medidas que ayuden a mejorar la situación, no a empeorarla”, afirmó.
El martes, el Gobierno anunció su primer paquete de estabilización: la eliminación de cuatro impuestos y una modificación del Presupuesto General del Estado 2026 que recortará en 30% el gasto fiscal.
Las medidas buscan frenar un deterioro que se arrastra desde hace más de un año, cuando la caída de las exportaciones de gas, la expansión del contrabando y el peso creciente de la subvención a los combustibles comenzaron a presionar sobre el tipo de cambio.

La tensión cambiaria alcanzó su punto máximo en mayo, cuando el dólar paralelo llegó a los 20 bolivianos, un récord histórico que reveló la magnitud del desequilibrio. Aunque la cotización informal retrocedió hasta bordear los 10,42 bolivianos, sigue muy lejos de la paridad oficial, congelada desde 2011 en 6,96 para la venta y 6,86 para la compra. Mantener ese tipo de cambio fijo —durante muchos años símbolo de estabilidad macroeconómica— se ha convertido en un desafío costoso y políticamente delicado.
Espinoza aseguró que el Gobierno no modificará el tipo de cambio en el corto plazo. Consideró que una devaluación sería “irresponsable” en un contexto donde la inflación aún presiona y la economía no ha recuperado un equilibrio mínimo. “A medida que esto avance, vamos a preparar el terreno para recobrar el control de la política cambiaria”, adelantó.
Mientras tanto, los ahorristas bolivianos deberán esperar los meses prometidos para volver a tener acceso pleno a sus dólares. El tiempo dirá si el plan de estabilización logra devolver la confianza a un sistema financiero exigido por uno de los episodios económicos más tensos de los últimos años.

