LA PAZ, 22 may (El Libre Observador) — En un paso clave hacia la internacionalización de su agroindustria, Bolivia logró el ingreso formal de su leche procesada al mercado chileno, uno de los más exigentes en la región en cuanto a normativa sanitaria y calidad alimentaria.
El hito fue confirmado este jueves tras la aprobación oficial del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile, que habilitó tres plantas procesadoras bolivianas para exportar productos lácteos.
Las plantas autorizadas incluyen dos instalaciones de la empresa Pil Andina —en los departamentos de Cochabamba y Santa Cruz— y una planta de la Empresa Boliviana de Alimentos (EBA) en Ivirgarzama, también en Cochabamba. Las primeras podrán exportar leche UHT (ultra alta temperatura), mientras que la segunda se especializará en leche en polvo.
“Gracias al trabajo coordinado, ya tenemos el mercado abierto para exportar leche boliviana al país de Chile”, afirmó Juan Miguel Quiroz, director del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), al anunciar el resultado del proceso de auditoría sanitaria chilena.

La decisión del SAG no solo valida los estándares de inocuidad de las plantas bolivianas, sino que también refuerza la estrategia del Gobierno de Luis Arce de diversificar los destinos de exportación y fortalecer el sector agroindustrial con valor agregado. Según Quiroz, este avance es parte de una política más amplia de inserción internacional de productos nacionales con identidad y calidad certificada.
La apertura del mercado chileno no estuvo exenta de observaciones. La planta de EBA en el municipio de San Andrés, Beni, deberá corregir deficiencias detectadas en un plazo de 60 días para optar a la habilitación. Asimismo, la planta EBA de Oruro quedó temporalmente excluida por no contar aún con suficiente experiencia técnica en la producción de leche UHT.
Chile, con un alto estándar de regulación alimentaria, representa un mercado de alto valor estratégico para los productores bolivianos, que hasta ahora exportaban lácteos en volúmenes limitados a mercados menos exigentes.
Con esta nueva apertura, se espera no solo una mejora en los ingresos del sector, sino también incentivos para elevar los niveles tecnológicos y sanitarios de toda la cadena productiva. La industria láctea boliviana, tradicionalmente orientada al mercado interno, encara así una oportunidad inédita para posicionarse en el ámbito regional, en un contexto en el que la seguridad alimentaria, la trazabilidad y la calidad se han convertido en activos clave para la competitividad.


