LA PAZ, 3 abr (El Libre Observador) – En un intento por fortalecer sus Reservas Internacionales Netas (RIN) y estabilizar la balanza de pagos, el Banco Central de Bolivia (BCB) pondrá en garantía 18 de las 22,5 toneladas de oro que posee, sin que ello implique su venta, para conseguir divisas estadounidenses, anunció este jueves el Gobierno.
El ministro de Economía y Finanzas, Marcelo Montenegro, en medio de crecientes preocupaciones sobre la disponibilidad de dólares en el país, explicó que la operación está amparada por la Ley 1670 y por una reciente resolución del BCB, que permite administrar las reservas mediante inversiones, depósitos en custodia y pignoraciones, es decir, dejarlas en prenda como respaldo para obtener financiamiento.
“Muchos bancos centrales del mundo usan su oro como garantía para realizar operaciones autorizadas. No se está vendiendo”, enfatizó el ministro a radio Fides.
El anuncio llega en un contexto de tensión económica por la escasez de divisas en Bolivia. Según cifras oficiales, las reservas internacionales del país ascienden a 2.100 millones de dólares, un nivel inferior al 2014 cuando alcanzó a más de 15.000 millones de dólares.
Montenegro atribuyó esta crisis a la falta de desembolsos de créditos internacionales, que, según él, han sido bloqueados políticamente por legisladores seguidores del expresidente Evo Morales y de la oposición en la Asamblea Legislativa.
El ministro también aseguró que el BCB mantiene sus obligaciones al día y que los ingresos por la compra de oro a mineros auríferos y comercializadores permiten sostener la liquidez necesaria para pagar el servicio de la deuda externa y adquirir combustibles.

“Cuando está en garantía, el oro sigue en las cuentas del BCB. Si no pagamos, es otra historia, pero la idea es ir cumpliendo como se hace con el servicio de la deuda externa. No hemos dejado de pagar en este tiempo”, afirmó.
El presidente del BCB, Edwin Rojas, informó en enero que las reservas de oro de Bolivia alcanzaron las 22,53 toneladas a finales de 2024, con un valor estimado de 1.889 millones de dólares.
Sin embargo, la creciente fuga de divisas, que según Montenegro alcanzó los 1.219 millones de dólares hasta la fecha, genera incertidumbre sobre la efectividad de esta estrategia para aliviar la presión sobre el sistema financiero boliviano.

