LA PAZ, 19 feb (El Libre Observador) – El centro de la ciudad boliviana de La Paz se vio envuelto este lunes en un caos inesperado cuando cisternas del transporte de hidrocarburos bloquearon los carriles de bajada y subida en la concurrida avenida Mariscal Santa Cruz y 16 de Julio.
Esta acción fue interpretada por YPFB como una represalia directa después de la suspensión de una empresa con más de un centenar de cisternas, descubierta en vinculaciones al oscuro mundo del narcotráfico.

La gerente de Productos Derivados e Industrializados de YPFB, Gabriela Delgadillo, expresó la sorpresa de la empresa estatal ante esta medida, especialmente porque se había pactado una reunión pacífica con los transportistas para abordar temas relacionados con la programación de volúmenes, cargas y pagos.
Sin embargo, la realidad tomó un giro drástico con el bloqueo repentino de las vías principales de la ciudad. En una conferencia de prensa, Delgadillo explicó el trasfondo de la situación.
La semana anterior, YPFB había tomado la decisión de suspender a una empresa tras descubrir su asociación con actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico. Las investigaciones, realizadas en colaboración con el Ministerio de Gobierno, revelaron que las cisternas bloqueadoras llevaban las placas de identificación de esta misma empresa sancionada.
Según Delgadillo, este bloqueo se percibe claramente como una represalia directa hacia YPFB por su acción inmediata tras descubrir los vínculos con el narcotráfico.
A pesar de las circunstancias adversas, la empresa estatal reafirmó su compromiso con los transportistas y anunció una reunión para resolver la situación, prometiendo compartir los resultados con transparencia.
El impacto de esta disputa trasciende la esfera empresarial, ya que pone en riesgo el suministro de hidrocarburos en La Paz.

