LA PAZ, 27 may (El Libre Observador) — Bolivia alcanzará este jueves un hito histórico en materia de sanidad animal: la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) le otorgará la certificación de país libre de fiebre aftosa sin vacunación, una condición que catapulta su capacidad exportadora y fortalece la competitividad de su producción ganadera en el mercado internacional.
El anuncio fue confirmado por el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, quien calificó el reconocimiento como “el mayor logro en sanidad animal” de las últimas décadas. “Este estatus fortalecerá nuestra presencia en mercados globales y abre la puerta a nuevas oportunidades para la carne y otros productos de origen animal”, sostuvo la autoridad en conferencia de prensa.
La fiebre aftosa, una enfermedad altamente contagiosa que afecta al ganado bovino y porcino, ha sido durante décadas una de las principales barreras sanitarias para el comercio internacional de productos cárnicos.
Alcanzar la categoría de libre de fiebre aftosa sin vacunación implica que un país no solo ha erradicado el virus, sino que ha demostrado capacidad para mantener su territorio libre de la enfermedad sin necesidad de campañas de vacunación sistemática.
Bolivia se convierte así en el segundo país de América del Sur, junto con Brasil, en alcanzar este nivel, tras años de políticas sanitarias coordinadas entre el Estado y el sector productivo.

Según el Ministerio de Desarrollo Rural, en la última década se invirtieron más de 350 millones de dólares en infraestructura veterinaria, monitoreo epidemiológico y programas de erradicación, beneficiando a cerca de 200 mil productores ganaderos en todo el país.
La obtención de este estatus marca un antes y un después para la industria agropecuaria boliviana. Más allá del valor simbólico, la certificación implica el levantamiento de barreras fitosanitarias en mercados exigentes como Asia, Europa y Medio Oriente, que exigen altos estándares en bioseguridad animal. Países como China, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos podrían abrir sus puertas a la carne boliviana en los próximos meses, ampliando la actual base exportadora, concentrada sobre todo en mercados regionales.
El proceso para alcanzar esta certificación fue riguroso. La OMSA exige que los países demuestren, con evidencia técnica, la ausencia de circulación viral durante un periodo prolongado y el cumplimiento estricto de medidas de bioseguridad y vigilancia. Para Bolivia, el camino incluyó sacrificios estratégicos, vigilancia satelital del ganado, trazabilidad de los brotes y alianzas con organismos internacionales.
“Este logro es fruto de un esfuerzo conjunto entre el Gobierno y los productores agropecuarios, que han asumido con responsabilidad el reto de convertir a Bolivia en una potencia agroalimentaria con estándares globales”, resaltó Flores.

Con esta certificación, Bolivia no solo mejora su posicionamiento económico, sino que consolida un perfil estratégico en materia de seguridad alimentaria regional. La carne boliviana, reconocida por su calidad, entra en una nueva etapa en la que podrá competir sin restricciones en un mercado global cada vez más exigente y diversificado.
El próximo desafío será mantener la vigilancia activa y garantizar que las condiciones sanitarias se sostengan en el tiempo. El reconocimiento de la OMSA no es un punto de llegada, sino un punto de partida para una industria que aspira a consolidarse como motor de crecimiento sostenible en el país.

