LA PAZ, 31 oct (El Libre Observador) — En medio de la incertidumbre política que acompaña la transición de gobierno, el Banco Central de Bolivia (BCB) desmintió este jueves haber realizado operaciones financieras con bancos internacionales, luego de que un miembro del equipo económico del gobierno electo afirmara lo contrario en declaraciones difundidas por medios locales.
En un comunicado, la entidad monetaria expresó su “preocupación” por el contenido de esas afirmaciones, a las que calificó de “políticas” y generadoras de incertidumbre. El BCB subrayó que toda la información sobre sus operaciones fue presentada y explicada en detalle a la comisión de transición que visitó su sede el pasado 29 de octubre, en cumplimiento del Decreto Supremo 5475.
Durante ese encuentro, las principales autoridades del ente emisor —entre ellas su presidente y los gerentes de área— expusieron los componentes de las operaciones financieras que administra la institución y entregaron documentación al equipo designado por el gobierno entrante, conformado por Jorge Baldivieso Blanco, José Justiniano Arce, Antonio Obando Urquieta, Jorge Leytón Quiroga y Omayra Cortes Pandique.
Según el informe oficial, entre los temas abordados figuró el repunte de las Reservas Internacionales Netas (RIN), un indicador que en los últimos meses mostró señales de recuperación. El BCB atribuyó este avance a una “gestión eficiente” de los activos externos, lo que —aseguró— permitió cumplir con los pagos de la deuda pública y garantizar recursos para la importación de combustibles.

El Banco Central también destacó su “plena disposición” para seguir entregando información adicional a la nueva administración, con el fin de facilitar un traspaso ordenado y transparente.
En su pronunciamiento, la entidad recordó que su trabajo se rige por el mandato constitucional y la normativa vigente, y advirtió que las valoraciones de carácter político “solo debilitan la confianza en la institucionalidad” y pueden generar confusión en la ciudadanía.
El mensaje del BCB llega en un momento especialmente sensible para la economía boliviana, marcada por tensiones cambiarias, caída de ingresos por exportaciones y un proceso de transición política en el que el manejo de las reservas internacionales y la estabilidad del sistema financiero se han convertido en ejes del debate.


