LA PAZ, 28 ene (El Libre Observador) – En respuesta al anuncio de Argentina sobre la construcción de un alambrado de 200 metros en un tramo fronterizo en Aguas Blancas, el ministro de Gobierno de Bolivia, Eduardo Del Castillo, restó este martes importancia a la medida y apeló a la historia para subrayar su transitoriedad.
“La frontera entre Bolivia y Argentina son más de 742 kilómetros lineales. Estos 200 metros no responden ni al 0,026% y la historia nos ha enseñado que tarde o temprano todos los muros se caen”, afirmó el Ministro durante un acto oficial este miércoles.
El proyecto argentino, que incluye malla olímpica y alambres de púas en un sector utilizado para cruces ilegales hacia la oficina de migraciones, ha generado diversas reacciones en ambos países.
No obstante, Del Castillo aseguró que la medida tiene un impacto insignificante en la extensa línea fronteriza compartida y no debería interpretarse como un acto de hostilidad entre naciones vecinas.

El ministro también resaltó el carácter integrador que históricamente ha definido la relación entre Bolivia y Argentina, destacando que este tipo de barreras físicas no representan una solución definitiva a problemas estructurales como el comercio informal y la migración irregular. “Los muros no resuelven los problemas de fondo. Es necesario trabajar en cooperación bilateral para abordar las causas de estos desafíos”, enfatizó.
La construcción del enmallado, que según las autoridades argentinas busca reforzar la seguridad en uno de los puntos más transitados de la frontera, responde al aumento de denuncias sobre cruces ilegales en la región. Actualmente, el tramo cuenta con un pequeño muro que suele ser vulnerado por quienes intentan atravesarlo sin cumplir con los controles migratorios.
Sin embargo, desde Bolivia se ha subrayado que la extensión de esta valla es mínima en relación con la totalidad de la frontera compartida, por lo que no debería generar tensiones en las relaciones diplomáticas. “Son 742 kilómetros de hermandad y solo 200 metros de malla. Eso no puede definir la relación entre nuestros países”, recalcó Del Castillo.
La declaración del Ministro resuena en un contexto donde varios países de la región debaten sobre las estrategias para manejar los flujos migratorios y los problemas asociados a la seguridad fronteriza. Mientras tanto, la construcción del vallado en Aguas Blancas continúa siendo un símbolo tanto de los desafíos como de las limitaciones de las soluciones unilaterales en un mundo interconectado.


