MOSCÚ, RUSIA, 7 may (El Libre Observador) – En un día marcado por la solemnidad y la polémica, el líder indiscutible de Rusia, Vladimir Putin, asumió este martes su quinto mandato presidencial en una ceremonia que amalgamó tradición, poder y críticas internacionales.
La jornada comenzó en el majestuoso Gran Palacio del Kremlin, donde Putin, a sus 71 años, juró el cargo con la mano derecha sobre la Constitución, destacando su compromiso con los derechos y libertades del pueblo ruso, así como la soberanía y la integridad del Estado.
Con este nuevo mandato, Putin podrá permanecer en el poder hasta el año 2030, lo que lo convertiría en el líder más longevo de la historia moderna de Rusia, con un total de 30 años al frente del país.

La ceremonia, que se desarrolló bajo un estricto protocolo y con un despliegue de pompa y boato, estuvo marcada por la ausencia de representantes de Estados Unidos y la Unión Europea, quienes han cuestionado la legitimidad de las elecciones celebradas el pasado mes de marzo, en las que Putin obtuvo un histórico 87% de los votos.
A pesar de las críticas y la sombra de la guerra en Ucrania, Putin juró el cargo con mano firme, prometiendo «respetar y proteger los derechos y libertades del hombre y del ciudadano», «cumplir y defender la Constitución de la Federación de Rusia» y «proteger la soberanía y la independencia, la seguridad y la integridad del Estado».
En su discurso posterior a la toma de posesión, Putin hizo hincapié en la necesidad de «unir a la nación» y «fortalecer la economía» en un momento en que Rusia se enfrenta a un duro aislamiento internacional y a las consecuencias de las sanciones impuestas por Occidente tras la invasión de Ucrania.
Sin embargo, las palabras del líder ruso no lograron disipar las dudas sobre el futuro del país. La oposición, tanto dentro como fuera de Rusia, teme que este nuevo mandato se caracterice por una mayor represión y un mayor control sobre la sociedad civil.

LA GUERRA Y LA CONTROVERSIA
El quinto mandato de Putin estará sin duda marcado por la guerra en Ucrania, un conflicto que ha provocado miles de muertos, una grave crisis humanitaria y un fuerte deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente.
Además de la guerra, Putin tendrá que enfrentar otros desafíos importantes, como la crisis económica que se avecina, el descontento social y la creciente preocupación por la falta de libertades y el estado de derecho en Rusia.

