LA PAZ, 24 mar (El Libre Observador) – Cuando las autoridades migratorias bolivianas comenzaron a seguir el rastro de un grupo de extranjeros que había llegado al país con visas de turismo, la historia que descubrieron parecía sacada de un thriller internacional.
No se trataba de simples viajeros, sino de miembros de la secta Kailasa, una organización liderada por el polémico gurú hindú Nithyananda, prófugo de la justicia y acusado de delitos sexuales y fraude. Su objetivo en Bolivia era más que el de unos turistas espirituales: buscaban establecerse en tierras indígenas y crear una comunidad bajo sus propias reglas.
El caso estalló cuando se conocieron documentos que revelaban que los forasteros habían inducido a líderes indígenas a firmar contratos de arrendamiento “perpetuo” por hasta 60.000 hectáreas de territorio en el oriente boliviano.
A cambio, ofrecían sumas que oscilaban entre 50.000 y más de 100.000 dólares anuales. Pero a medida que las negociaciones avanzaban en la sombra, los rumores comenzaron a correr entre las comunidades, alertando a las autoridades.

El 20 de marzo, la Dirección de Migración, en un operativo conjunto con fuerzas del orden, interceptó a tres miembros de Kailasa en la remota localidad de Cayubaba, en el departamento de Beni.
Intentaron huir, pero fueron capturados. Otros 17 fueron localizados en una residencia en Santa Cruz, donde, según la directora de Migración, Karina Serrudo, se encontraban organizando su permanencia en el país.
Tras una revisión de sus antecedentes, el gobierno boliviano ordenó su expulsión inmediata. En la lista de deportados figuraban ciudadanos de China, India, Suecia, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Portugal. Un intento de detener la medida mediante una acción de libertad fue rechazado por la justicia.
La controversia escaló cuando se hizo viral una fotografía de miembros de Kailasa con el presidente Luis Arce, lo que despertó especulaciones sobre un posible vínculo con el gobierno boliviano.
Sin embargo, Serrudo desmintió cualquier relación, explicando que la imagen fue tomada en un evento público en el que los seguidores de Nithyananda se acercaron a pedir una foto, como lo haría cualquier ciudadano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores también tuvo que pronunciarse, emitiendo un comunicado oficial en el que aclaró que Bolivia no reconoce a Kailasa como un Estado legítimo ni mantiene relaciones con dicha organización.
A su vez, las comunidades indígenas involucradas han desconocido los contratos firmados con los extranjeros, asegurando que fueron engañadas sobre la verdadera naturaleza del acuerdo.


