LA PAZ, 29 feb (El Libre Observador) – El inclemente golpe de las lluvias ha sumido a Bolivia en una dolorosa tragedia que ha dejado una estela de devastación y pérdida. Con un impacto desolador, 317 de los 340 municipios del país se han visto afectados por las implacables precipitaciones, desencadenando la angustia de 31.000 familias y un saldo trágico de 42 vidas perdidas.
El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, brindó un sombrío panorama de la situación durante un acto en Palca, uno de los nueve municipios del departamento de La Paz asolados por las inundaciones. Con un tono grave, reveló que 519 viviendas resultaron afectadas, mientras que 837 fueron arrasadas por completo, obligando a 798 personas a abandonar sus hogares en busca de refugio seguro.

La magnitud del desastre ha concentrado su furia principalmente en La Paz, donde 29 municipios luchan contra las implacables aguas. La cifra de 18.448 familias damnificadas en este departamento da cuenta del alcance desproporcionado de la tragedia, representando el 80% del total nacional. Con un dolor insoportable, se contabilizan 16 vidas perdidas en esta región, un testimonio desgarrador del sufrimiento provocado por las inclemencias del clima.
La emergencia ha llevado a declarar 12 municipios en estado de desastre y siete en emergencia, mientras que otros 104 enfrentan graves afectaciones. La solidaridad nacional se hace imperativa frente a la magnitud del desafío, con 22.137 familias afectadas y 8.864 damnificadas en todo el país, sumando un total de 31.001 hogares en crisis.

Cochabamba, Potosí y Santa Cruz, junto con La Paz, se erigen como testigos desafortunados de la furia de la naturaleza, enfrentando una batalla desigual contra las aguas desbordadas. Mientras tanto, La Paz y Pando permanecen en alerta roja, con la amenaza persistente de intensas lluvias que mantienen en vilo a la población hasta los primeros días de marzo.
La valentía y la acción rápida son imprescindibles en este momento crítico. El Gobierno ha movilizado recursos y personal militar para brindar asistencia y apoyo en la evacuación de las zonas afectadas. Sin embargo, el desafío sigue siendo monumental, con tareas de rescate en curso en Cobija, donde una parte significativa de la ciudad se encuentra sumergida bajo las aguas, un símbolo doloroso de la magnitud de esta tragedia que ha dejado a Bolivia en estado de shock y luto.


