LA PAZ, 24 ene (El Libre Observador) – En una explosión de buenos deseos, fe y esperanza, los bolivianos se congregaron en las calles de La Paz y El Alto para celebrar la tradicional Alasita, una festividad que trasciende lo mundano al adquirir miniaturas que representan sueños destinados a materializarse en el tiempo.
En este colorido escenario, el presidente Luis Arce participó activamente de la tradición y se sumó con fe a la fiesta de las miniaturas con su líder el Ekeko, dios de la abundancia.
“Con mucha alegría y fe, hoy visitamos nuestra tradicional Feria de Alasita en la Plaza Murillo de La Paz. ¡Jallalla (viva) nuestras tradiciones!”, expresó el presidente en sus redes sociales, como muestra de su compromiso con las raíces culturales del país.

Las calles se llenaron de miles de creyentes, provenientes de diversas regiones, buscando miniaturas que representaran sus aspiraciones más profundas: casas, vehículos, negocios, terrenos, alimentos, títulos profesionales, certificados de matrimonio, pasaportes, billetes en bolivianos y dólares, artículos electrónicos, entre otros.
Posteriormente, estas miniaturas fueron bendecidas en la ancestral ch’alla, una ofrenda que busca que los deseos se materialicen.
El escritor, investigador y comunicador social, Ernesto Calizaya, destacó la dualidad de la feria de Alasita como una exaltación de la tradición y un testimonio de la transformación de la devoción hacia el Ekeko, dios de la abundancia.
Señaló que ha evolucionado a un fenómeno cultural arraigado en la sociedad, donde la fe se fusiona con la búsqueda de prosperidad material.

El Palacio Quemado, otrora epicentro de las decisiones políticas en Bolivia, se transformó en un escenario donde la tradición y la modernidad se entrelazaron. El presidente, Luis Arce, acompañado por el vicepresidente, David Choquehuanca, y la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, dejaron sus oficinas para dirigirse hacia la plaza Murillo, donde se instaló una feria de miniaturas.
“Con mucha alegría y fe, hoy visitamos nuestra tradicional Feria de Alasita en la Plaza Murillo de La Paz. ¡Jallalla (viva) nuestras tradiciones!”, expresó el presidente en sus redes sociales, como muestra de su compromiso con las raíces culturales del país.
En las puertas del ex Palacio de Gobierno, un representante de los artesanos entregó al presidente el Ekeko, cargado de objetos simbólicos, proclamándolo como el nuevo símbolo de la industrialización del Gobierno. Este gesto fusionó política y tradición, marcando el inicio de la fiesta de las miniaturas y abundancia.

Una ciudadana se sumó al ritual entregando al presidente fajos de billetitos en bolivianos, simbolizando el deseo colectivo de abundancia y prosperidad para el país.
Arce, después de recibir estos regalos simbólicos, cumpliendo con la tradición arraigada, distribuyó miniaturas a la población, compartiendo simbólicamente la materialización de sueños y anhelos.
Otras entidades estatales, como el Banco Central de Bolivia (BCB), también se sumaron a esta festividad y desde el último piso de su edificio se lanzaron billetes de alasita en bolivianos despertando el interés de los transeúntes los recogieron del suelo.

