LA PAZ, 2 ene (El Libre Observador) — La madrugada del 1 de enero, mientras Chile despertaba al nuevo año, un incendio arrasó un cité de la comuna de Melipilla, en la región Metropolitana de Santiago, y dejó una herida profunda en una familia boliviana migrante. Cuatro hermanas, de entre 5 y 15 años, murieron atrapadas por las llamas. Su madre, Lidia Zepita Condocota, sobrevivió con quemaduras y una súplica: poder llevar los cuerpos de sus hijas de regreso a Bolivia.
El Gobierno boliviano informó este viernes que activó de forma inmediata los protocolos de asistencia y protección consular para apoyar a la mujer, en una de las tragedias más dolorosas que han sacudido a la comunidad boliviana en Chile en los últimos años. El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que, apenas se conoció el siniestro, el Viceministerio de Gestión Consular y el Consulado General de Bolivia en Chile iniciaron gestiones de acompañamiento administrativo, jurídico y humanitario.
“Desde que se tomó conocimiento del trágico suceso, la Cancillería boliviana, a través del Viceministerio de Gestión Consular y el Consulado General de Bolivia en Chile, activó de manera inmediata los protocolos de asistencia y protección consular, con el objetivo de brindar apoyo oportuno a las personas afectadas”, indicó el ministerio en un comunicado oficial.
Las coordinaciones incluyen contacto directo con la Fiscalía de Melipilla y con instituciones chilenas como Carabineros, Bomberos y el Servicio Médico Legal, tanto para colaborar con la investigación del incendio —que preliminarmente se atribuye a un cortocircuito eléctrico— como para facilitar los trámites derivados del fallecimiento de las menores.

El viceministro de Gestión Consular e Institucional, Héctor Huanca, explicó que la repatriación de los cuerpos es un proceso complejo que requiere tiempo y múltiples autorizaciones. “Esto representa un proceso y además un tiempo necesario para hacer la repatriación de los cuerpos de las niñas, entonces, nuestro cónsul en Santiago y Arica vienen apurando y gestionando para que las investigaciones puedan tener una respuesta inmediata”, declaró.
La Cancillería también coordina con aerolíneas estatales bolivianas, como Boliviana de Aviación (BoA) y Transporte Aéreo Militar Empresa Pública (TAM-EP), para concretar el traslado de los restos de las niñas, de 15, 13, 8 y 5 años de edad, una gestión que suele implicar altos costos y trámites prolongados para familias migrantes.
El incendio afectó a tres viviendas del cité, habitadas por cuatro familias bolivianas, y volvió a poner en evidencia las condiciones de precariedad habitacional en las que viven muchos migrantes en zonas urbanas de Chile. En declaraciones a medios locales, Zepita relató que llegó al país vecino con la esperanza de rehacer su vida, pagar deudas y acceder a un tratamiento médico, un proyecto que quedó truncado en cuestión de minutos.
Desde La Paz, el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su solidaridad con la familia y reafirmó su compromiso de mantener la asistencia consular necesaria. Mientras avanzan los trámites, la tragedia ha generado una ola de solidaridad a ambos lados de la frontera y ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad social y habitacional de miles de migrantes que buscan un futuro mejor lejos de casa.


